Constelaciones de la casi-nada

Constelaciones de la casi-nada <br />Las antiguas civilizaciones comenzaron a agrupar estrellas uniéndolas con trazos invisibles. Imaginaban figuras que podían contener astros cercanos o muy distantes, pero cuya posición estable servía como guía en la navegación. Hoy, quien observa la esfera c...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Pérez Díaz de Arcaya, Edurne, Pérez Herreras, Javier
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Zaragoza
Repositorio:Zaguán. Repositorio Digital de la Universidad de Zaragoza
OAI Identifier:oai:zaguan.unizar.es:164145
Acceso en línea:http://zaguan.unizar.es/record/164145
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:arquitectura
historia del arte de los siglos xix y xx
estética de las bellas artes
filosofía
Descripción
Sumario:Constelaciones de la casi-nada <br />Las antiguas civilizaciones comenzaron a agrupar estrellas uniéndolas con trazos invisibles. Imaginaban figuras que podían contener astros cercanos o muy distantes, pero cuya posición estable servía como guía en la navegación. Hoy, quien observa la esfera celeste, puede ver millones de puntos luminosos o puede distinguir Andrómeda o Casiopea. La lectura de estas agrupaciones imaginarias no dependerá del ojo que mira, sino de la memoria entrenada y dispuesta a interpretar esas conexiones que distan, en el mejor de los casos, unos pocos años luz.<br />La arquitectura contemporánea bebe y se enriquece de un sinfín de fuentes. Un conjunto de textos, melodías e imágenes reside en nuestro imaginario y cobra sentido gracias a los hilos invisibles que les confieren una forma inteligible. Este trabajo trata de recoger la naturaleza de los trazos que sostienen indeformable la constelación de la casi-nada, que proponemos como guía al habitar de un tiempo por venir.<br />Con la inestabilidad que al comienzo de la IIGM arrastra al viejo continente al desánimo, da comienzo un viaje. Los avances de la ciencia, un nuevo paradigma y la corriente de pensamiento pragmatista llevará a los protagonistas de esta investigación a descubrir al otro lado del océano el abundante material con el que se dibuja lo próximo: la nada. <br />Diferentes autores, artistas o arquitectos, despojados de todo lo prescindible, de lo superfluo y banal, anhelarán manipular esa nada ontológica y hacerla visible, investigando la manera de atrapar el umbral -de belleza sublime- entre el ser y la nada. La búsqueda de lo nuevo invita a estos viajeros a romper con lo conocido para hallar, en la ausencia, la promesa lo nuevo.<br />Aquellos creadores que tras el encuentro con la nada deciden acomodarse en ella comienzan a trabajar en sus improvisados laboratorios domésticos recorriendo un camino al margen que discurre al borde del vacío, entre la existencia y el abismo del no ser. Ahí, en sus estudios y talleres comienzan a arrojar los astros que recogemos en esta constelación.<br />Los protagonistas que hemos seleccionado, los viajeros que en su travesía hacia lo nuevo -hacia la nada- dan con la bella aparición de la casi-nada, son capaces de advertir la caducidad de todo lo conocido y se instalan a caballo entre dos realidades, la conocida y la próxima. Ellos no son ya actores de la contemporaneidad, son autores de un tiempo nuevo.<br />Soñando el nuevo habitar nuestros viajeros se preguntan: ¿No será momento de pensar una morada consciente de la finitud de este tiempo? ¿No merece aquel que también quiere ser viajero una habitación sin artificios que permita gozar del encuentro con el horizonte de la nada? El ser contemporáneo transcendente, aquel que anhela liberarse de las distracciones y el ruido que aleja de lo sustancial será quien quizá quiera guiarse por este mapa que hemos dibujado.<br />Proponemos, de entre todas las posibles, una constelación que pueda resultar útil en el ejercicio arquitectónico a quien ambicione enfrentarse desde el ser, al horizonte del no ser, de la nada, de lo eterno.<br />La vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante ¿escribe Ortega y Gasset-. La vida es fruición, es lo que aún no es. Desde el témenos que ya descubrieron los viajeros autores de nuestra constelación soñaremos no solo mirar, sino como ellos hicieran, proponer eso que aún no es, proponer la habitación de un tiempo próximo.<br />