Los trabajos forzados del sistema concentracionario franquista en Castilla y León

Un contexto de guerra propicia el trabajo forzado. La enorme movilización que implica un conflicto bélico genera que la mano de obra para la economía de guerra, así como para la actividad laboral cotidiana, se encuentre en los frentes. Ante la escasez relativa de mano de obra, es de gran utilidad ap...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: García Funes, Juan Carlos
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2018
País:España
Institución:Universidad Pública de Navarra
Repositorio:Academica-e. Repositorio Institucional de la Universidad Pública de Navarra
OAI Identifier:oai:academica-e.unavarra.es:2454/47530
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2454/47530
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Prisioneros de guerra
Trabajo forzado
Campos de concentración
Franquismo
Castilla y León
Descripción
Sumario:Un contexto de guerra propicia el trabajo forzado. La enorme movilización que implica un conflicto bélico genera que la mano de obra para la economía de guerra, así como para la actividad laboral cotidiana, se encuentre en los frentes. Ante la escasez relativa de mano de obra, es de gran utilidad aprovechar una más barata y disciplinada para cubrir necesidades urgentes. En el marco del golpe de estado del 18 de julio de 1936 y de la guerra proliferaron diferentes formas de trabajo forzado. El recurso a la militarización de la producción y del trabajo, mediante la intervención de industrias y la movilización de las poblaciones conquistadas, fue una de las prácticas empleadas para paliar la escasez de fuerza de trabajo. Investigar el trabajo forzado concentracionario en Castilla y León nos devuelve una imagen de sus provincias que discute los apriorismos clásicos tales como considerar que allí “no hubo guerra” o “no pasó nada”, por la ausencia de grandes frentes y batallas. Pero, a la vista de los campos de concentración, los batallones de trabajo forzado, la movilidad de tropas o las obras con la finalidad de ganar la contienda, podemos seguir afirmando que “no hubo guerra” en Castilla y León.