Bases moleculares de la propiocepción

La propiocepción es el sentido de la posición y el movimiento. Está mediado por propioceptores, un pequeño subconjunto de neuronas mecanosensoriales localizadas en los ganglios raquídeos que transmiten información sobre el estiramiento y la tensión de los músculos, tendones y articulaciones. Estas n...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Ordoñez González, Simón
Tipo de documento: tese
Data de publicação:2024
País:España
Recursos:Universidad de Oviedo (UNIOVI)
Repositório:RUO. Repositorio Institucional de la Universidad de Oviedo
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:digibuo.uniovi.es:10651/74725
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/10651/74725
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:Sistema músculo-esquelético
Propiocepción
Estudio de casos
Universidad de Oviedo
Descrição
Resumo:La propiocepción es el sentido de la posición y el movimiento. Está mediado por propioceptores, un pequeño subconjunto de neuronas mecanosensoriales localizadas en los ganglios raquídeos que transmiten información sobre el estiramiento y la tensión de los músculos, tendones y articulaciones. Estas neuronas suministran inervación aferente a órganos sensoriales especializados en músculos (husos musculares) y tendones (órganos tendinosos de Golgi). Una vez que se realiza la mecanotransducción, la información originada en los propioceptores viaja a través de dos vías nerviosas principales que llegan al sistema nervioso central a nivel de la médula espinal y el cerebelo (inconsciente) y la corteza cerebral (consciente) para su procesamiento. Por otro lado, dado que los estímulos para los propioceptores son mecánicos (estiramiento, tensión), la propiocepción puede considerarse como una modalidad de mecanosensibilidad y los supuestos mecanotransductores deben ser canales iónicos mecanosensibles. Hasta la fecha, en modelos experimentales se han propuesto como candidatos el canal iónico sensible al ácido 2 (ASIC2), el canal iónico de receptor de potencial transitorio vanilloide 4 (TRPV4) y PIEZO2, pero todos los estudios han sido realizados en modelos murinos y no existen datos en humanos.