Hematomas bulbares puros

Introducción: los hematomas bulbares puros son poco frecuentes (0,25-0,50 del total de hematomas intraparenquimatosos), probablemente como consecuencia de las particularidades anatómicas y hemodinámicas de la circulación bulbar. Casos clínicos. Hemos seleccionado 18 casos, 3 de ellos propios, en los...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Jato-de Evan, Mario, Rubio Borrego, Francisco Ramón
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1998
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/135217
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/135217
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Hemorràgia
Cervell
Medul·la espinal
Hipertensió
Artèries
Hemorrhage
Brain
Spinal cord
Hypertension
Arteries
Descripción
Sumario:Introducción: los hematomas bulbares puros son poco frecuentes (0,25-0,50 del total de hematomas intraparenquimatosos), probablemente como consecuencia de las particularidades anatómicas y hemodinámicas de la circulación bulbar. Casos clínicos. Hemos seleccionado 18 casos, 3 de ellos propios, en los que la localización exclusivamente bulbar estaba asegurada por la neuroimagen, hallazgos quirúrgicos o necrópsicos. Su aparición se relaciona con HTA, tratamiento anticoagulante y malformaciones vasculares evidentes o crípticas, aunque en un porcentaje destacable (39%) no se encontró causa alguna. A pesar de la menor importancia de la HTA en su etiopatogenia en relación con otras localizaciones de hemorragia intraparenquimatosa, 7 de los pacientes eran hipertensos. Los hallazgos clínicos más frecuentes fueron nistagmus (72%), y disfagia y parálisis del hipogloso (61%). La localización más común fue la posterior. La arteriografía mostró una escasa rentabilidad puesto que fue normal en todos los casos en que se practicó (72%). La existencia de malformaciones angiográficamente ocultas hace aconsejable la realización de RM y su repetición una vez superada la fase aguda. Las tres cuartas partes de los pacientes recibieron tratamiento médico. La mortalidad (22%) fue menor que la de los hematomas de fosa posterior en conjunto, y mejor su pronóstico puesto que entre los supervivientes no se registraron secuelas incapacitantes. Conclusión: la peculiar etiopatogenia, clínica y evolución de los hematomas bulbares hace aconsejable un estudio diferenciado respecto a las restantes hemorragias intracerebrales.