Ingenio ilustrado: Agustín de Betancourt por Javier Rui Wamba

"El ingeniero nace; pero, sobre todo, se hace. Y la curiosidad intelectual suele ser un estímulo esencial en su formación, en la búsqueda de conocimientos que serán los fundamentos de sus actividades futuras. Es el afán de conocimiento el que impulsó a Agustín de Betancourt, excepcional persona...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Rui Wamba, Javier
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)
Repositorio:UPCommons. Portal del coneixement obert de la UPC
Idioma:español
OAI Identifier:oai:upcommons.upc.edu:2117/192522
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2117/192522
https://dx.doi.org/10.5821/palimpsesto.21.9489
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Betancourt, Agustín de, 1758-1824
Betancourt
Ingeniería
Escuela de Caminos Canales y puertos
Ilustración
Engineering
Illustration
Betancourt, Agustín de, -- 1758-1824
Àrees temàtiques de la UPC::Enginyeria civil
Descripción
Sumario:"El ingeniero nace; pero, sobre todo, se hace. Y la curiosidad intelectual suele ser un estímulo esencial en su formación, en la búsqueda de conocimientos que serán los fundamentos de sus actividades futuras. Es el afán de conocimiento el que impulsó a Agustín de Betancourt, excepcional personaje, a dejar su isla natal, Tenerife, e iniciar un peregrinaje sin retorno. En Madrid, su primera parada, simultaneó el aprendizaje de Ciencias con los de dibujo y otras disciplinas artísticas. Estudió después Ingeniería, en la prestigiosa y exigente École des Ingénieurs des Ponts et Chaussées, viviendo durante más de cinco años en el París prerrevolucionario de aquellos agitados tiempos. Más adelante, residió tres años en la Inglaterra efervescente que alumbró la Revolución Industrial. De allá nos trajo la máquina de vapor de Watt y la convicción de que dicho artefacto transformaría el mundo. En la desconcertada España de la época, colaboró estrechamente con los Condes de Floridablanca y de Aranda. Creó el Gabinete de Máquinas del Retiro y promovió la construcción de infraestructuras esenciales. En 1802 logró hacer realidad un sueño nacido en Francia: fundó la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales siguiendo el modelo de la École francesa. Las turbulencias políticas anunciaban tiempos poco propicios para las ideas progresistas e ilustradas. La desastrosa monarquía restaurada se apresuró a cerrar Universidades y, en el modesto edificio de la Escuela de Caminos y Canales, se estableció otra de Tauromaquia. Toreros en lugar de ingenieros. Aquél no era el país que Agustín de Betancourt deseaba para todos. Tenía cincuenta años cuando atraído como otras ilustres personalidades europeas por el zar Alejandro I, se trasladó con su familia a San Petersburgo, llegando a pronto el equivalente a Ministro de Obras Públicas del Zar. Creó sin dilación una Escuela de Ingenieros para formar altos funcionarios."