Pedro Funari y la transmisión del conocimiento
Siempre he admirado a Pedro, al Prof. Funari, por su capacidad de trabajo y su entusiasmo, y por su habilidad de estar siempre rodeado de una cohorte de alumnos inteligentes, bien formados y bien disciplinados. Para los que venimos del Viejo Mundo, encontrarnos con tal nivel de calidad es siempre re...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2018 |
| País: | España |
| Institución: | Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya) |
| Repositorio: | Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya |
| OAI Identifier: | oai:recercat.cat:2445/156383 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/156383 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Teoria del coneixement Didàctica de la història Theory of knowledge History teaching methods |
| Sumario: | Siempre he admirado a Pedro, al Prof. Funari, por su capacidad de trabajo y su entusiasmo, y por su habilidad de estar siempre rodeado de una cohorte de alumnos inteligentes, bien formados y bien disciplinados. Para los que venimos del Viejo Mundo, encontrarnos con tal nivel de calidad es siempre reconfortante. Y no es que uno (o una, en mi caso) ni mucho menos piense que solo en los países económicamente más poderosos haya académicos inteligentes, pero lo cierto es que tener los medios adecuados - una biblioteca en la que puedas pedir todo lo que acaba de publicarse y a la que lleguen las revistas electrónicas más importantes del momento, un despacho de calidad, clases bien equipadas, un internet que funcione con la rapidez necesaria - ayuda a tener la posibilidad de generar conocimiento de excelencia. Claro, que en el Viejo Mundo también hay diferencias, como las que yo he notado en el paso de dos de las mejores universidades del país, trasladándome de la Universidad de Durham a la Universidad de Barcelona. En todo caso, la falta de medios se puede suplir con tenacidad y con trabajo, aunque solo algunos lo suficientemente entusiastas como el prof. Funari lo logran. |
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