Los recuerdos encubridores (1899): La obra más literaria de Sigmund Freud: (Estudio crítico)

Se ocupa Freud en este trabajo (1899) de los recuerdos fragmentarios de los primeros años de la memoria de la infancia, significando su gran importancia desde el punto de vista de las patologías psíquicas. A modo de introducción, comienza por plantear algunas ideas generales referidas a los primeros...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: García Serrano, Federico Nicolás
Tipo de recurso: informe técnico
Fecha de publicación:2005
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/56665
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/56665
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Psicoanálisis
Freud
"Recuerdos encubridores"
6103.06 Psicoanálisis
Descripción
Sumario:Se ocupa Freud en este trabajo (1899) de los recuerdos fragmentarios de los primeros años de la memoria de la infancia, significando su gran importancia desde el punto de vista de las patologías psíquicas. A modo de introducción, comienza por plantear algunas ideas generales referidas a los primeros recuerdos infantiles, que podemos sintetizar en tres: en primer lugar, ellos se hace patente la diferencia entre la conducta psíquica del niño y la del adulto, lo cual permite deducir lo que de aquel queda en éste; en segundo lugar, los sucesos de los primeros años de la infancia dejan en nuestra mente unas huellas indelebles; pero sin embargo, son muy pocos los recuerdos que quedan conscientemente en nosotros, y estos son frecuentemente fragmentarios, aislados, inconexos; y en tercer lugar, la memoria plenamente consciente, en la que se da una concatenación coherente de recuerdos, no suele comenzar hasta los seis, siete, o a veces incluso diez años de vida. A partir de este momento se establece una relación constante entre la importancia psíquica de un suceso y su adherencia en la memoria, actuando selectivamente para conservar lo esencial y olvidar lo secundario, de tal manera que una forma de valorar la importancia de los grandes acontecimientos de nuestra vida se cifra en esa capacidad para quedar incorporados a nuestra memoria consciente.