La última frontera de la novela. El espacio metropolitano de Balzac a Ballard
¿Qué sentido tiene hoy leer novelas? O mejor dicho, ¿qué sentido tiene leer novelas contemporáneas? Ya que siempre se puede encontrar una razón para leer a los clásicos, a Cervantes, Balzac, Flaubert, Goethe, Tolstoy, Kafka, Proust, Musil, Melville, Garcia Márquez, Joyce, Gadda o Calvino, incluso en...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2004 |
| País: | España |
| Institución: | CBUC, CESCA |
| Repositorio: | TDR. Tesis Doctorales en Red |
| OAI Identifier: | oai:www.tdx.cat:10803/4881 |
| Acceso en línea: | http://www.tdx.cat/TDX-1005107-170037 http://hdl.handle.net/10803/4881 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Espacio Novela Metrópolis Ciències Humanes 82 |
| Sumario: | ¿Qué sentido tiene hoy leer novelas? O mejor dicho, ¿qué sentido tiene leer novelas contemporáneas? Ya que siempre se puede encontrar una razón para leer a los clásicos, a Cervantes, Balzac, Flaubert, Goethe, Tolstoy, Kafka, Proust, Musil, Melville, Garcia Márquez, Joyce, Gadda o Calvino, incluso en estos tiempos difíciles dominados por los flujos digitales y telemáticos. ¿Qué sentido tiene, en cambio, leer novelas que hablan de nuestro presente, de nuestras vidas, del mundo en que habitamos? Autores como Ballard, Houellebecq, Ellis, Ammaniti, Foster Wallace, Ellroy, Welsh, King, Roth, Auster, Blincoe, Palahniuk, Despentes, Boyle, Wolfe ¿consiguen ofrecernos un punto de vista alternativo al de los otros medios de comunicación? ¿Qué modelos, qué construcciones simbólicas, qué mundos posibles imaginan que no se encuentren ya en la infinita red de internet? En conclusión, ¿puede la novela interpretar, codificar, formalizar el cambio de paradigma que conllevan las nuevas tecnologías? ¿Sigue existiendo una irreducible especificidad literaria o el destino de la novela es el de diseminarse en los flujos comunicativos, apropiarse de sus formas, diluirse en el gran mix multimedia y tener una función exclusivamente residual o de defensa de un glorioso pasado? No se puede contestar a estas preguntas sin tener en cuenta la producción novelística contemporánea, las novelas escritas en el nuevo entorno social y mediático. Lo que significa también reflexionar sobre la que ha sido históricamente la función social de la novela y su evolución durante los últimos dos siglos. Para verificar sus posibilidades hoy, se debe también investigar la influencia que la novela ha tenido a lo largo de la historia en la formación del imaginario colectivo. Y, finalmente, para entender si su función social se ha agotado o sólo está cambiando no se la debe analizar en abstracto, como si la novela hubiera vivido y viviera en un mundo cerrado, autónomo y autorreferencial. Hay que contextualizarla, delimitar un espacio donde se manifieste con claridad. En el presente ensayo este lugar es la metrópolis. Se podría haber elegido otro: el campo, el viaje, la psique, la sexualidad, el consumo. Sin embargo, la tesis es que la metrópolis es el espacio material y simbólico que los puede abarcar a todos sirviendo a la vez como contexto espacial y como gran categoría conceptual que atraviesa toda la producción novelística de los últimos dos siglos. Únicamente desde los múltiples espacios metropolitanos puede surgir un nuevo papel fundamental de la novela que hoy puede ayudar al individuo a recuperar el sentido de la posición cuando se mueve en diferentes niveles de la realidad y enseñarle que este tránsito a veces toma las formas de un paseo posmoderno, a veces de un nomadismo digital y otras veces del conflicto. |
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