Eficacia de la prevención secundaria de la cardiopatía isquémica en atención primaria

A pesar de que la mortalidad por cardiopatía isquémica ha disminuido en los últimos años y de que España es uno de los países con una menor incidencia de esta enfermedad, todavía constituye la primera causa de muerte en nuestro país.<br/>En la presente tesis se abordan distintos aspectos relac...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Muñoz Pérez, Miguel Ángel
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2006
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/4617
Acceso en línea:http://www.tdx.cat/TDX-0809106-134040
http://hdl.handle.net/10803/4617
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Atención primaria
Cardiopatía isquémica
Prevención secundaria
Ciències de la Salut
614
Descripción
Sumario:A pesar de que la mortalidad por cardiopatía isquémica ha disminuido en los últimos años y de que España es uno de los países con una menor incidencia de esta enfermedad, todavía constituye la primera causa de muerte en nuestro país.<br/>En la presente tesis se abordan distintos aspectos relacionados con la enfermedad coronaria: la utilización de servicios sanitarios, la presencia de desigualdades en el tratamiento recibido en función de la clase social o de la edad, y la eficacia de un tratamiento preventivo intensivo realizado desde la atención primaria de salud.<br/>Los objetivos del estudio fueron: determinar si el tiempo transcurrido desde un acontecimiento coronario y la calidad de vida percibida tras el mismo se relacionan con un aumento en la utilización de los servicios de atención primaria; analizar si existen diferencias en el tratamiento recibido y en el grado de control obtenido por los pacientes con enfermedad coronaria en función de su nivel educativo o clase social; analizar si los pacientes mayores de 64 años con enfermedad coronaria estable, reciben un tratamiento diferente en la prevención de recurrencias y analizar la eficacia de un programa intensivo de prevención secundaria en la reducción de recurrencias y mortalidad y la mejora en el control de factores de riesgo, estilos de vida y calidad de vida de los pacientes con enfermedad coronaria estable.<br/>Se realizó un ensayo clínico en la comunidad, multicéntrico, con asignación aleatoria de la intervención por conglomerados - áreas básicas de salud (ABS)-. Se establecieron dos grupos de pacientes independientes y geográficamente separados, mediante asignación aleatoria de 23 ABS. Uno de los grupos recibió una intervención intensiva preventiva y el otro los cuidados habituales. Se incluyeron 983 pacientes que habían sufrido una angina inestable o un infarto de miocardio en los 6 años previos, y se encontraban clínicamente estables en el momento del reclutamiento y se les siguió durante tres años.<br/>El grupo intervenido recibió recordatorios trimestrales para citarse con su médico de familia. En las visitas de control se realizaban mediciones de presión arterial y peso, y se aconsejaba acerca de los estilos de vida saludables. Semestralmente se realizaban analíticas para evaluar el control lipídico y glucémico. El grupo de control sólo fue contactado para obtener la información inicial y final del estudio.<br/>Los análisis de los estudios transversales mostraron que los pacientes que sufrieron un acontecimiento coronario más recientemente, consultaron con mayor frecuencia con su médico de familia, los pacientes coronarios que utilizaron el sistema público de salud recibieron un tratamiento preventivo y alcanzaron un control de factores de riesgo similar independientemente de su nivel socioeconómico y los pacientes mayores de 64 años recibieron un menor tratamiento en la prevención de recurrencias coronarias que los menores de esa edad. El ensayo clínico, tras tres años de seguimiento, puso de manifiesto que la aplicación de un programa intensivo de prevención secundaria de cardiopatía isquémica, conducido por médicos de atención primaria, no consiguió disminuir el número de recurrencias coronarias ni de muerte, no mejoró la calidad de vida de los pacientes y solo consiguió un mejor control de la presión arterial y mayores cifras de HDL colesterol en la población intervenida.