Best-sellers y censura franquista

Después de más de treinta años de exilio, la narradora, ensayista y periodista catalana Teresa Pàmies (Balaguer, Lérida, 1919 - Granada, 2012) llegó a Barcelona en 1971, gracias a la obtención del premio Josep Pla por su primer libro, Testament a Praga. A falta de otros recursos económicos, vivió de...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Bacardí, Montserrat|||0000-0001-9593-7928
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2023
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:306736
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/306736
https://dx.doi.org/urn:doi:10.7202/1109345ar
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Pàmies, Teresa, 1919-2012
Franquismo
Censura
Edición
Best sellers
Franquisme
Censure
Édition
Francoism
Censorship
Publishing
Descripción
Sumario:Después de más de treinta años de exilio, la narradora, ensayista y periodista catalana Teresa Pàmies (Balaguer, Lérida, 1919 - Granada, 2012) llegó a Barcelona en 1971, gracias a la obtención del premio Josep Pla por su primer libro, Testament a Praga. A falta de otros recursos económicos, vivió del trabajo de traducir al castellano obras seleccionadas por los editores Joan Grijalbo y los hermanos Martínez Roca, con los que compartía una dilatada militancia marxista. Ello la convirtió en traductora «profesional» a lo largo de la década de los setenta, hasta que la repercusión de su obra propia le permitió devenir escritora «profesional». En siete años, de 1972 a 1978, publicó una veintena de traducciones, casi todas del inglés, de autores actuales que en sus novelas planteaban temáticas actuales y, sobre todo, de una cierta controversia social (el aborto, las drogas, los matrimonios «abiertos», vidas rebeldes…). A la par, tradujo algunos ensayos que revisitaban el pasado contemporáneo a través de protagonistas de la historia (Buffalo Bill, Hitler o Stalin). Ya fuera por los autores y los títulos escogidos, por los editores que los presentaban o por la trayectoria de la traductora, el caso es que muchos de estos best sellers toparon frontalmente con las «normas» de la censura franquista, que, en la mayoría de los casos, las autorizó tras varios trámites, informes y «revisiones» expurgadoras, incluso más allá del final de la dictadura. Por el amplio público que podía estar interesado en ellas, las traducciones de literatura «comercial» fueron estrictamente vigiladas por el régimen.