El problema del bien. El bien del hombre según Santo Tomás de Aquino
Pretendemos mostrar que desde el pensamiento de Santo Tomás de Aquino la vida humana aparece como un continuo tender hacia la plenitud, hacia aquello que colma perfectamente el anhelo de bien de la voluntad humana. Y nuestro tender al bien no es perfecto sino perfectible. En este sentido, el primer...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 2022 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Navarra |
| Repositorio: | Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:dadun.unav.edu:10171/64937 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/10171/64937 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | bien virtud ley verdad elección razón práctica good virtue law truth choice practical reason |
| Sumario: | Pretendemos mostrar que desde el pensamiento de Santo Tomás de Aquino la vida humana aparece como un continuo tender hacia la plenitud, hacia aquello que colma perfectamente el anhelo de bien de la voluntad humana. Y nuestro tender al bien no es perfecto sino perfectible. En este sentido, el primer principio de la razón práctica, al prescribir que hemos de hacer y perseguir el bien y evitar el mal, pareciera ser una suerte de principio tautológico, puesto que haciendo el bien estamos al mismo tiempo evitando el mal. Pero el problema del bien hace su aparición tan pronto como pasamos a concretar dicho principio general en las distintas situaciones, contextos, tiempos y culturas en que se desarrolla la acción humana. En efecto, nuestras facultades racionales están naturalmente indeterminadas, es decir, están abiertas a muchas cosas opuestas que requieren siempre de nuestra elección. Ahora bien, ¿cómo alcanzar un obrar estable, fácil, efectivo y deleitable? Es decir, ¿cómo realizar elección de acciones que acierten con el bien real? La respuesta está en la adquisición de hábitos virtuosos tanto de la inteligencia como de la voluntad. Pues sólo el conocimiento habitual permite al ser humano conocer de manera explícita la verdad y el bien, es decir, tener un conocimiento objetivo del bien que no sólo es lícito perseguir, sino también conveniente. Esto es así, porque toda acción que se realiza por amor al bien es la verdadera acción libre. Además, como seres humanos no nos basta el simple existir, sino que estamos hechos para vivir; pero tampoco nos es suficiente vivir de cualquier manera, sino vivir bien. Y esto último tiene como ingredientes necesarios la virtud y la ley, dos principios operativos que nos permiten no sólo actuar bien y ser buenos ciudadanos, sino también ser y enseñar a ser buenas personas. |
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