Protección del epitelio respiratorio frente a la infección y el daño celular por lípidos y proteínas del fluido alveolar

El sistema respiratorio es el encargado de la obtención del oxígeno necesario para la respiración celular y de expulsar el dióxido de carbono producido como desecho en este proceso. El intercambio gaseoso tiene lugar en los alveolos, donde el oxígeno y el dióxido de carbono difunden entre el epiteli...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: De Tapia Hernández, Lidia Consuelo
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2023
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/91583
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/91583
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:611.2(043.2)
Aparato respiratorio
Respiratory organs
Neumología
3205.08 Enfermedades Pulmonares
Descripción
Sumario:El sistema respiratorio es el encargado de la obtención del oxígeno necesario para la respiración celular y de expulsar el dióxido de carbono producido como desecho en este proceso. El intercambio gaseoso tiene lugar en los alveolos, donde el oxígeno y el dióxido de carbono difunden entre el epitelio alveolar y los eritrocitos del torrente sanguíneo. Para realizar esta función, el epitelio alveolar es la mayor superficie del organismo expuesta al medio externo y está en contacto con una variedad de agentes extraños, como patógenos, partículas y otras sustancias tóxicas (1). Para hacer frente a estos potenciales agentes dañinos y al mismo tiempo mantener la homeostasis del tejido que permite el intercambio gaseoso, se requiere un sistema inmune eficaz, pero sin disparar una inflamación excesiva que genere daños en el tejido. El primer encargado de llevar a cabo estas funciones es el sistema inmune innato (2). En los alveolos, este sistema consta de un componente humoral: péptidos y proteínas antimicrobianas así como lípidos del fluido alveolar; y un componente celular: macrófagos alveolares, células dendríticas y células epiteliales (3).En el fluido alveolar se encuentra el surfactante pulmonar, que es un complejo lipoproteico que recubre el epitelio alveolar y es esencial para reducir la tensión superficial en la interfase aire-líquido, evitando el colapso alveolar y permitiendo el intercambio de gases. Además, el surfactante pulmonar es un componente integral del sistema inmune innato del pulmón, que ayuda a controlar la inflamación y a prevenir las infecciones microbianas (4,5). Estas dos funciones esenciales (disminución de la tensión superficial y defensa del huésped) dependen de la complejidad de sus componentes, haciendo que ambas funciones estén coordinadas para que los mecanismos de defensa no interfieran con las propiedades tensioactivas del surfactante (5)...