La Embajada del IV Conde de Monteagudo en el Imperio a través de su correspondencia, 1570-1576
La Embajada del IV conde de Monteagudo ante el emperador Maximiliano II, está llena de luces y sombras. Don Francisco Hurtado de Mendoza fue recompensado por Felipe II con el título de marqués de Almazán, precisamente por la labor realizada a su servicio en Alemania. Dada la complejidad jurídica, ad...
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| Tipo de recurso: | tesis de maestría |
| Fecha de publicación: | 2019 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad Nacional de Educación a Distancia |
| Repositorio: | e-spacio. Repositorio Institucional de la UNED |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:e-spacio.uned.es:20.500.14468/21828 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/20.500.14468/21828 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | 55 Historia diplomacia Monarquía católica Imperio religión diplomacy Catholic Monarchy Empire Religion |
| Sumario: | La Embajada del IV conde de Monteagudo ante el emperador Maximiliano II, está llena de luces y sombras. Don Francisco Hurtado de Mendoza fue recompensado por Felipe II con el título de marqués de Almazán, precisamente por la labor realizada a su servicio en Alemania. Dada la complejidad jurídica, administrativa, territorial y religiosa del Imperio, la misión no fue sencilla. Tuvo que tratar asuntos relativos a los territorios italianos y flamencos, a la entrada del emperador en la lucha contra el turco, formar parte de la red de espionaje en levante, pero la tarea más asombrosa fue la de intentar que el emperador siguiese dentro de la ortodoxia católica, para ello cuenta con la ayuda de la emperatriz María y de la llamada facción española. |
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