Pakistán y el terrorismo islamita: dilemas entre la "guerra global contra el terror" y la agenda propia de seguridad nacional (2001-2008)

El comienzo de la “Guerra Global contra el Terror” –expresión acuñada por la Casa Blanca tras los ataques de Washington y Nueva York, y vector prioritario de la política exterior estadounidense desde entonces- dirigió el foco de la atención mundial hacia Afganistán, considerado el núcleo en el que h...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Fontalva Cabeza, Borja
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2013
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/37306
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/37306
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:323.28(549)(043.2)
Pakistán
Terrorismo
Estados Unidos
Terrorismo islámico
Grupos terroristas
Relaciones internacionales
Sistemas políticos
5901 Relaciones Internacionales
5907 Sistemas Políticos
Descripción
Sumario:El comienzo de la “Guerra Global contra el Terror” –expresión acuñada por la Casa Blanca tras los ataques de Washington y Nueva York, y vector prioritario de la política exterior estadounidense desde entonces- dirigió el foco de la atención mundial hacia Afganistán, considerado el núcleo en el que había que centrar el esfuerzo prioritario para acabar con el movimiento terrorista yihaidista de carácter global. Pakistán se convertía en aliado esencial de EE.UU. en el contexto regional. Sin embargo, en los últimos años se ha pasado de la creencia de que Pakistán era un país imprescindible para solucionar la cuestión afgana y contener la inestabilidad y la insurgencia, a la certidumbre de que la verdadera guerra contra el terrorismo se libra en suelo pakistaní. Las negociaciones entre Washington e Islamabad tras los atentados del 11-S cambiaron el comportamiento de Pakistán, pero no sus intereses y objetivos estratégicos, convirtiéndose en un aliado ambivalente en la guerra contra el terrorismo emprendida por EE.UU. La compleja relación entre el Estado de Pakistán y los islamistas radicales dificulta la promesa hecha por Islamabad a la comunidad internacional de erradicar los cuadros terroristas presentes en su territorio, en un juego de difícil equilibrio entre su complacencia hacia la militancia en aras de su propio beneficio, y el compromiso que ha manifestado al resto de naciones. Islamabad fragmenta el conglomerado terrorista presente en su territorio y muestra una actitud beligerante o permisiva dependiendo de la priorización de objetivos de cada uno de los grupos radicales, según atiendan o no a los intereses considerados de seguridad nacional. Por tanto, la ambigüedad de Pakistán respecto a los diferentes elementos terroristas se debe a una combinación de factores ideológicos y estratégicos.