La manifestation de l’altérité dans l’oeuvre autofictionnelle d’Hervé Guibert: hybridation d’images et de textes

Dado que mi línea investigadora se había venido ocupando de la autoficción (en particular durante mi DEA, dedicado a Patrick Modiano), he seguido explorando las manifestaciones y el tratamiento de este mismo género en otros autores. En esta Tesis, me he centrado, en particular, en las motivaciones d...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Van-Moer Hanotiau-Dubuisson, Vinciane
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2026
País:España
Institución:Universidad Nacional de Educación a Distancia
Repositorio:e-spacio. Repositorio Institucional de la UNED
Idioma:francés
OAI Identifier:oai:dnet:espacio_____::a91ee09ccb7d6a4d21497a0ebe754792
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14468/32644
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:5505.10 Filología
Análisis literario
Descripción
Sumario:Dado que mi línea investigadora se había venido ocupando de la autoficción (en particular durante mi DEA, dedicado a Patrick Modiano), he seguido explorando las manifestaciones y el tratamiento de este mismo género en otros autores. En esta Tesis, me he centrado, en particular, en las motivaciones de la autoficción en la obra de Hervé Guibert (1955-1991), un escritor francés multifacético, periodista y fotógrafo, cineasta y actor, que recurre a la autoficción para paliar las limitaciones de la autobiografía y llevar a cabo su proyecto literario. Analizar la autoficción desde otro ángulo forma parte de la investigación actual, ya que el género no se ha llegado a definir plenamente. Esta Tesis explora la escritura de Guibert como un espacio para revelarse a sí mismo, explorar el otro interior y reflexionar sobre la experiencia vivida. He analizado la autoficción, la alteridad y la intermedialidad como dispositivos subyacentes a su sistema narrativo y he mostrado su implicación en su doble proyecto literario e íntimo: la búsqueda de la identidad y la revelación de sí mismo. Más allá de la experimentación estética, estas tres nociones de autoficción, alteridad e intermedialidad convergen para formar un espacio en el que se escenifica el yo complejo. Este autorretrato no puede realizarse mediante la autobiografía clásica, ya que el autor no quiere contar la historia de su vida, sino revelar su verdad en el sentido barthesiano. La autoficción, la alteridad y la intermedialidad se convierten así en los medios para expresarla. El método adoptado incluye un análisis teórico, documental, comparativo y textual. El marco teórico permitió aclarar los conceptos centrales. Por su parte, los enfoques comparativos y textuales basados en Suzanne et Louise y Le seul visage confirmaron mis hipótesis de partida. Además, la labor documental, que comenzó con la lectura completa de la obra, reveló la importancia de la intratextualidad y la demultiplicación del propio Hervé Guibert como personaje, en otros de sus personajes. También la lectura de biografías, entrevistas y obras críticas enriqueció mi comprensión de su proceso creativo. Y es que ciertamente, la obra de Guibert no puede entenderse plenamente sin sumergirse en los archivos documentales. Con todo, estos no abarcan toda la verdad, ya que el autor había planificado su trabajo post mortem. Las entrevistas a personajes de sus libros, aportó nuevos elementos. Para comprender la escritura de Hervé Guibert, la primera parte de la Tesis ofrece el estudio de su biografía, el panorama sociocultural de su tiempo, en particular la crisis del sida, el auge de la fotografía en Francia y la literatura posmoderna. En esta investigación también analizo las motivaciones de sus deseos de escribir y los distintos enfoques que otorga a su labor creadora. La segunda parte de esta Tesis se centra en los dos proyectos de Hervé Guibert, el íntimo y el literario. El primer capítulo de esta parte explora el proyecto íntimo de Guibert, la búsqueda de la realización personal. El autor sitúa la alteridad en el centro de su obra literaria. Basándome en el proceso de individuación de Carl Jung, en el que la persona, la sombra, el anima y el yo sirvieron para comprender la necesidad existencial que alimenta su producción literaria, he analizado, cómo la alteridad se impone como un reflejo, ayudándole a concebir y revelar al otro interior. Para Hervé Guibert, el conocimiento de uno mismo pasa por el encuentro con el otro (literatos, artistas, seres queridos, su otro interior), que se convierte en fuente de inspiración y espejos de su identidad. Figuras como Vincent, Zouc, Thérèse, sus tías abuelas o Thierry encarnan facetas del anima y etapas de su evolución interior. El reconocimiento de la persona permite al autor liberarse de las expectativas sociales y expresar su yo auténtico. La escritura confronta e integra elementos reprimidos en la sombra (su deformación torácica, sus padres, su homosexualidad, el sida) que pasan del inconsciente al consciente. La escritura se convierte en una herramienta de introspección, pero la búsqueda de la individuación sigue siendo un proceso perpetuo, ya que la identidad sigue siendo cambiante y plural. Al conocer a Thierry, ya no se centra solo en sí mismo. Thierry se convierte en su espejo, compartiendo características similares, hasta el punto de referir que ambos se funden en un solo ser y de convertirse en el vector hacia la transformación interior. En este mismo capítulo dedicado al proyecto íntimo de Guibert, también analizo la revelación de sí mismo. Los cuadernos de juventud de Guibert y su proyecto literario presentado a la Villa Médicis revelan sus motivaciones: la necesidad de expresar sus impulsos internos. Para él, la escritura auténtica exige abandonarse al inconsciente. El texto más puro debe surgir del cuerpo, alimentado por el deseo y el narcisismo. La escritura funciona a la vez como motor y como medio de resolución, descrita como una «relación amorosa». Su concepto de «escritura acneica» ilustra que la escritura, al igual que el acné, constituye una reacción a un desequilibrio interior y una respuesta a la incapacidad de evacuar la tensión interior por medios «naturales». La escritura se convierte en un drenaje que restablece el equilibrio. Guibert se aleja de sus cuadernos para escribir a partir de experiencias, pero toma conciencia de una vida pasada llena, que contrasta con el vacío del presente atribuido a «los demás», que han censurado «la originalidad de su lenguaje». Es entonces cuando vuelve a su diario a partir de su encuentro con Thierry. El diario se convierte en la columna vertebral de su obra, al tiempo que escribir libros le permite deshacerse de los temas pesados de su diario para dejar en él lo esencial: Hervé y Thierry. La escritura es también una forma de seducir. Revelarse es ofrecer su verdad, siendo sus libros «pruebas de amor». Su escritura «fagocítica» asumida imita a otros escritores, convencido de que «hablar del otro siempre equivale a hablar de uno mismo». La escritura de cartas reales o ficticias, una práctica recurrente, prolonga su estructura relacional creando relatos. El segundo capítulo se centra en el proyecto literario de Guibert. En primer lugar, aquí desarrollo un enfoque teórico de la autoficción, aplicado al autor objeto de estudio. A partir de las definiciones de Serge Doubrovsky y de las teorías desarrolladas desde entonces, he llegado a la conclusión de que Hervé Guibert utiliza la autoficción, no para alinearse con el género, sino para transcribir su verdad, haciendo perceptible sus experiencias mentales. La autoficción se convierte en el medio para poner en escena versiones fragmentadas del yo. Su obra ya no se debe considerar en función de la veracidad de los hechos, desde el momento en que la apropiación de las imágenes y los textos que manipula sirven para revelar su verdad. Aunque nunca calificó su obra de autoficcional, tampoco ocultó nunca la conjunción de ficción y hechos biográficos. En segundo lugar, también abordo aquí la intermedialidad a través de la integración de la fotografía en los textos de Guibert. Esta hibridación proporciona un campo de acción más amplio para crear su retrato. Al fotografiar a sus seres queridos el autor expresa su deseo, su amor y se representa a sí mismo. Una vez más, la frontera entre la realidad y la ficción se difumina, pero aquí la imagen certifica. Sin embargo, Hervé Guibert altera la percepción de lo real con el blanco y negro, ya que la realidad es en color. Esta elección se convierte en un medio para recrear una versión subjetiva de la realidad. Surgen dos tipos de imágenes: fotografías tangibles, visuales e imágenes mentales, textuales. La interacción entre el texto y la imagen crea un discurso intermedial que compensa las carencias de cada medio: el texto evoca la emoción, la fotografía una representación visual. Los textos y las imágenes prolongan la narración mediante la combinación del discurso instantáneo de la fotografía y el sucesivo del lenguaje. La intermedialidad esquiva la insuficiencia de la fotografía, cuya certeza es el «¡Eso ha sido!» barthesiano, que no capta la verdad intrínseca. Con representaciones fragmentadas de objetos o del cuerpo del otro, Hervé Guibert se recompone. Esta configuración favorece una lectura no lineal que recuerda la estructura fragmentaria del corpus literario. A través de cada personaje, de cada imagen, el escritor revela diferentes facetas e invita al lector a recrear un «único rostro» virtual, que representa su verdad. Este enfoque, a diferencia de la estética de los fotógrafos de su época, valora la emoción y el deseo. Inspirado por Duane Michals, Hervé Guibert crea una realidad interior mediante la puesta en escena de sus seres queridos y de él mismo. También comparten temas como el envejecimiento, el cuerpo y la muerte. La tercera parte de la Tesis se centra en el análisis de Suzanne et Louise y Le seul visage, dos obras de Guibert que permiten ilustrar la convergencia de la autoficción, la alteridad y la intermedialidad. La disposición de las fotografías y los textos en ambas obras traduce una intención discursiva. El uso del blanco y negro, combinado con la mención «novela», reviste un carácter autoficcional. El análisis muestra los detalles que en cada fotografía representan un fragmento del escritor. En Suzanne et Louise, el autor expresa su fascinación por el envejecimiento y la muerte. Se representa a sí mismo a través de un texto manuscrito y se proyecta en las cualidades de sus tías abuelas. En Le seul visage, el cuerpo y el amor predominan. Al presentar el libro como una novela, Hervé Guibert reconoce las fotografías como autoficcionales. El libro en su conjunto puede entenderse como un solo rostro, el del escritor. En conclusión, a través de sus escritos e imágenes, Hervé Guibert ha construido un retrato cuya identidad evoluciona desde la introspección narcisista hasta una revelación relacional. La autoficción y la intermedialidad le permiten presentar su verdad superando los límites de la representación convencional. Al poner en escena su yo a través de un desplazamiento ficcional, el espejo del otro y el diálogo de imágenes y textos transforman la escritura en terreno de exploración y reconocimiento. Situar la obra en un contexto psicológico ha puesto de manifiesto aspectos a menudo ignorados y ha revelado las motivaciones que animan la necesidad de escribir. Esta elección propone una nueva interpretación de la obra. La noción de individuación ha mostrado cómo la proyección permitió a Hervé Guibert alcanzar e integrar su otro interior a través de la escritura de personajes. La proyección revela la función compensatoria de la autoficción y su papel en la representación de la realidad interior. Más allá de las interpretaciones verdad-mentira, la autoficción, al revelar el yo interior, se considera una extensión de la autobiografía. La hibridación del texto e imagen ilustra, a través del análisis de Suzanne et Louise y Le seul visage cómo su combinación compensa las limitaciones de cada medio y amplía la expresión narrativa. La innovación de Hervé Guibert consistió en revelarse abiertamente, en una época en la que eso solo podía escandalizar. También fue uno de los primeros periodistas en escribir sobre la fotografía, contribuyendo a su difusión en Francia. Aunque falleció antes de la era digital, prefigura lo que Gilles Bonnet denomina «autoblografía», es decir, la escritura digital de uno mismo. Los blogueros, al igual que Hervé Guibert, convierten sus experiencias en acontecimientos fotografiados, comentados y compartidos, a menudo ocultando la realidad para transcribir su verdad. Por lo demás, a lo largo de esta Tesis se han planteado varias cuestiones que merecen ser desarrolladas en un estudio comparativo posterior, como los escritos de las mujeres de la época o los artículos de prensa de Hervé Guibert sobre los grandes fotógrafos. En definitiva, esta Tesis subraya que escribir sobre uno mismo nunca es un acto solitario, sino un encuentro con los demás, con otras formas de expresión y con los límites de la representación misma.