Uso de probióticos en el tratamiento del síndrome de intestino irritable

El síndrome de intestino irritable (SII) es una patología gastrointestinal que cursa con dolor abdominal asociado a la defecación y cambio en la consistencia de las heces. A pesar de que su patofisiología no está totalmente clara, se la ha relacionado con una alteración de la microbiota. En esta lín...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Pérez Cano, María
Tipo de recurso: tesis de maestría
Fecha de publicación:2021
País:España
Institución:Universitat Oberta de Catalunya (UOC)
Repositorio:O2, repositorio institucional de la UOC
OAI Identifier:oai:openaccess.uoc.edu:10609/128568
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10609/128568
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:revisión
probióticos
síndrome del intestino irritable
tratamiento
microbiota
revisió
probiòtics
síndrome de l'intestí irritable
tractament
review
probiotics
irritable bowel syndrome
treatment
Diet -- TFM
Alimentació -- TFM
Alimentación -- TFM
Descripción
Sumario:El síndrome de intestino irritable (SII) es una patología gastrointestinal que cursa con dolor abdominal asociado a la defecación y cambio en la consistencia de las heces. A pesar de que su patofisiología no está totalmente clara, se la ha relacionado con una alteración de la microbiota. En esta línea se han desarrollado los probióticos, microorganismos vivos que buscan ayudar en el tratamiento de la enfermedad. El presente estudio pretende revisar los resultados recientes obtenidos en ensayos con probióticos. Al considerar la mejora en diversos parámetros representativos del SII (síntomas generales, dolor abdominal, hinchazón, cambio en la consistencia de las heces y mejora de la calidad de vida), se observa un gran porcentaje de mejoría, especialmente en el dolor abdominal y en los síntomas globales. Esta mejoría es más notable en los probióticos constituidos por una sola cepa de microorganismo, y podría deberse al efecto beneficioso por parte de los probióticos sobre la disbiosis intestinal, así como a la modulación que estos ejercen sobre la respuesta inmune. No obstante, es complicado obtener conclusiones claras, ya que se trata de estudios de duración variable y que utilizan distintas cepas y dosis de los microorganismos. Por tanto, los probióticos pueden ayudar a tratar el SII, pero se necesitan más evidencias para poder establecer recomendaciones sobre las cepas y dosis beneficiosas, así como aclarar los mecanismos de acción por los que actúan dichos probióticos.