La última ciudad. Vagabundeos terminales por la metrópolis y el cine contemporaneos
El cine del tránsito del siglo XX al XXI está recorrido por una legión de sujetos en crisis que atraviesan ciudades envueltas en intuiciones del fin, en señales decadentes que parecen anticipar su pronta desaparición y la de sus habitantes. Pero, ¿qué provoca su malestar e impulsa su errancia?; ¿pue...
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Fecha de publicación: | 2021 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Santiago de Compostela (USC) |
| Repositorio: | Minerva. Repositorio Institucional de la Universidad de Santiago de Compostela |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:minerva.usc.gal:10347/26482 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10347/26482 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Materias::Investigación::62 Ciencias de las artes y las letras::6203 Teoría, análisis y crítica de las bellas artes::620301 Cinematografía Materias::Investigación::62 Ciencias de las artes y las letras::6203 Teoría, análisis y crítica de las bellas artes::620305 Estética de las bellas artes Materias::Investigación::55 Historia::5506 Historia por especialidades::550602-1 Historia del arte. Siglos XIX-XX |
| Sumario: | El cine del tránsito del siglo XX al XXI está recorrido por una legión de sujetos en crisis que atraviesan ciudades envueltas en intuiciones del fin, en señales decadentes que parecen anticipar su pronta desaparición y la de sus habitantes. Pero, ¿qué provoca su malestar e impulsa su errancia?; ¿pueden los motivos de su desasosiego anclarse solo en el presente?; es decir: ¿puede el dolor del sujeto contemporáneo estar provocado solo por heridas contemporáneas? Siguiendo los pasos del protagonista de estas páginas el vagabundo terminal a través de su continente simbólico la última ciudad, esta investigación defenderá que el malestar del sujeto contemporáneo no puede arraigarse exclusivamente en el tránsito del siglo XX al XXI: los vagabundos terminales que atestan el cine contemporáneo padecerían, en cambio, las secuelas de la crisis abierta por el Romanticismo y profundizada por el psicoanálisis en una Modernidad todavía no (pero cerca de ser) finalizada. Esta es la estirpe melancólica de la última ciudad, una metrópolis espectral que, tras siglos de supuesto esplendor, se sobrevive a sí misma in extremis, en los estertores de un tiempo casi consumido. Y en su interior nuestros vagabundos parecen sorprenderse de haber llegado al THE END, de ser los inesperados protagonistas del relato escatológico de las últimas cosas. Porque así, como veremos, acabaría hoy el mundo: con un solitario flâneur terminal que atraviesa una ciudad siniestra, vaciada e inhóspita, en la que el mundo, la Historia, el tiempo mismo se habrían detenido |
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