Nuevos eventos deformacionales registrados en el Segmento SO de la Falla de Carrascoy (Murcia, España): Implicaciones en el modelo de crecimiento

La Falla de Carrascoy es una falla de desgarre sinestral que forma parte del Corredor de Cizalla de las Béticas Orientales. Con dos segmentos solapados (SO y NE) controla el borde norte de la Sierra de Carrascoy y su articulación con la Depresión del Guadalentín. El segmento SO está formado por la z...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Martín Banda, Raquel, Insúa Arévalo, Juan Miguel, García Mayordomo, Julián, Salazar Rincón, Ángel Enrique, Crespo Martín, Cristina
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2016
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/276942
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/276942
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Foreberg
falla de desgarre sinestral
Falla de Carrascoy
Béticas Orientales
Cuaternario
Tectónica
sismología
Murcia
Descripción
Sumario:La Falla de Carrascoy es una falla de desgarre sinestral que forma parte del Corredor de Cizalla de las Béticas Orientales. Con dos segmentos solapados (SO y NE) controla el borde norte de la Sierra de Carrascoy y su articulación con la Depresión del Guadalentín. El segmento SO está formado por la zona de Falla de Algezares – Casas Nuevas, un sistema de pliegues y cabalgamientos que conforman relieves de tipo foreberg dispuestos en échelon, mostrando la migración progresiva de la deformación hacia el NO desde el frente montañoso controlado por la falla de desgarre sinestral (Falla de Carrascoy s.s.). Estudios previos sitúan el inicio de la formación de la Falla de Algezares – Casas Nuevas en el Pleistoceno medio. En el presente trabajo se han identificado nuevos eventos de deformación tectónica en el extremo NE de la falla que pliegan y cabalgan los sedimentos de abanicos aluviales del Pleistoceno superior. Estos eventos posteriores a los registrados en localizaciones más occidentales en los trabajos previos, se ajustan a un modelo de crecimiento en el que la longitud de la falla aumenta gradualmente con cada terremoto.