Influencia de los procesos tectónicos y volcánicos en la morfología de los márgenes continentales ibéricos

Los márgenes continentales ibéricos son mayoritariamente de tipo pasivo, si bien, el sector septentrional ha actuado durante algunas etapas de su evolución geológica como un margen activo, y la zona meridional puede considerarse como un margen transformante que corresponde al límite entre las placas...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Maestro González, Adolfo, Bohoyo, F., López Martínez, Jerónimo, Acosta, J., Gómez-Ballesteros, M., Llave, E., Muñoz, A., Terrinha, P., Dominguez, M., Fernández-Sáez, F.
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad Autónoma de Madrid
Repositorio:Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.uam.es:10486/678099
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10486/678099
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Evolución tectónica
Márgenes continentales
Morfología estructural submarina
Morfología volcánica submarina
Procesos endógenos
Geología
Descripción
Sumario:Los márgenes continentales ibéricos son mayoritariamente de tipo pasivo, si bien, el sector septentrional ha actuado durante algunas etapas de su evolución geológica como un margen activo, y la zona meridional puede considerarse como un margen transformante que corresponde al límite entre las placas Ibérica y Africana y que también actuó como margen activo. Los diferentes tipos, orígenes e intensidades de los procesos endógenos que han afectado a los márgenes ibéricos han dado lugar al desarrollo de diferentes morfologías de origen tectónico y volcánico. La expansión del Atlántico norte ha contribuido al desarrollo de amplias plataformas marginales en los márgenes Cantábrico y de Galicia. La reactivación de fallas desarrolladas durante la Orogenia Varisca ha controlado la orientación de algunos de los más importantes cañones submarinos de los márgenes ibéricos. El Golfo de Cádiz se caracteriza por el desarrollo de morfologías relacionadas con tectónica salina, migración de fluidos, frentes de cabalgamiento y lineaciones de fallas direccionales con centenares de kilómetros de longitud. La Cuenca de Alborán y el Margen Bético muestran morfología relacionadas con la fase de rift miocena, que dio lugar al desarrollo de edificios volcánicos y relieves estructurales, y la posterior fase compresiva que comenzó en el Mioceno superior y se mantiene hasta la actualidad, con la formación de pliegues, fallas direccionales e inversas, fenómenos de diapirismo y desarrollo de volcanes de lodo. Por último, en el Margen Catalán-Valenciano y en el Promontorio Balear los rasgos morfológicos están estrechamente controlados por la presencia de altos y depresiones estructurales relacionadas con el desarrollo del Surco de Valencia durante el Paleógeno. Los rasgos morfoestructurales de origen endógeno han controlado de un modo muy importante la localización y magnitud de los procesos erosivos y sedimentarios a lo largo de los márgenes ibéricos y del mismo modo las morfologías asociadas a ellos