Una concepción transductiva del cambio social: discapacidad, agentes, cuerpos y emociones

El pensamiento sociológico, desde sus inicios, está atrapado en las grandes dicotomías que fundaron el ideario ilustrado. Sujeto y objeto, como delimitaciones primarias de las mismas, condujeron a todas las demás. Entre ellas está la que ya inaugurara Comte: la estática y la dinámica social, la estr...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Vázquez Ferreira, Miguel Ángel
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/44826
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/44826
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cambio social
Cuerpo
Emociones
Discapacidad
Modernidad
Transductividad
Body
Disability
Emotions
Modernity
Social change
Transductivity
Sociología
Teorías sociológicas
Trabajo social (Sociología)
63 Sociología
6307 Cambio y desarrollo Social
6303.05 Teoría
6310.05 Minusválidos
Descripción
Sumario:El pensamiento sociológico, desde sus inicios, está atrapado en las grandes dicotomías que fundaron el ideario ilustrado. Sujeto y objeto, como delimitaciones primarias de las mismas, condujeron a todas las demás. Entre ellas está la que ya inaugurara Comte: la estática y la dinámica social, la estructura y el cambio. Ahora bien, el cambio social, como ámbito de reflexión, entrecruza dicha dicotomía fundacional con otra, contradictoria e inconjugable con la misma: la del cambio como fenómeno de conjunto (o sea, estructural), frente a la agencia, a la acción social como fenómeno singular. Dicha contradicción da pie a rereflexionar sobre los parámetros epistemológicos que hemos heredado. Proponemos, frente a esta herencia racionalista y dicotómica, una regeneración epistemológica que parte de un “principio procesual”: el cambio es el “ontos” y de su permanente irresolución resulta nuestra existencia; el “ser” es una ficción filosófica; por añadidura, el “individuo” como categoría política, en primera instancia, y sociológica en segunda. El error ha supuesto la pérdida de la persona humana, en su integridad constitutiva, y en lo que socialmente (lo cual es una reducción) la conforma. Se torna necesario rescatar a la persona de entre esas categorías cosificadas (sujeto, individuo y ciudadano) y restituirla en su verdadera condición. Para ello, y en contra del “sujeto”, hay que llevar a primer plano el cuerpo (la animalidad biológica socialmente conformada y conformadora) y las emociones (el irracional catalizador de la racionalidad). Unas personas “excedentes” como tales aunque deficitarias para las categorías que las encapsulan son las personas con discapacidad. Punto de partida para una reconfiguración epistemológica: la constitutiva condición discapacitada y discapacitante del mundo en el que vivimos, yermo (en lo formal) de emociones y de cuerpos. Llegó la hora, quizá, de reavivar el inconsciente colectivo reprimido.