Don Francisco Giner de los Ríos
Hoy al tener notica de su muerte he recordado al maestro de hace treinta años. Era entonces un niño (Antonio Machado), él tenía ya la barba y el cabello blanco. En su clase de párvulos, como en su cátedra universitaria, Don Francisco se sentaba siempre con sus alumnos y trabajaba con ellos familiar...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 1976 |
| País: | España |
| Institución: | Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) |
| Repositorio: | Redined. Red de Información Educativa |
| OAI Identifier: | oai:redined.educacion.gob.es:11162/71543 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/11162/71543 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | biografía pensamiento España Giner de los Ríos, Francisco |
| Sumario: | Hoy al tener notica de su muerte he recordado al maestro de hace treinta años. Era entonces un niño (Antonio Machado), él tenía ya la barba y el cabello blanco. En su clase de párvulos, como en su cátedra universitaria, Don Francisco se sentaba siempre con sus alumnos y trabajaba con ellos familiar y amorosamente. El respeto lo ponían los niños o los hombres que congregaba el maestro en torno suyo. Su modo de enseñar era el socrático, el diálogo sencillo y persuasivo. Estimulaba el alma de sus discípulos para que la ciencia fuese pensada, vivida por ellos mismo. Lo que importa es aprender a pensar. Desdeñaba todo lo aparatoso, decorativo y solemne. Sabido es que el maestro de maestros no examina nunca. Incapaz de mentir y callar la verdad y como no podía ser grosero derivaba hacia la ironía con la que no pretendía herir a nadie. Era sencillo, austero hasta la santidad. Jamás creeré en su muerte porque su alma vendrá a nosotros en el sol matinal que alumbra los talleres, las moradas del pensamiento y del trabajo. |
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