| Sumario: | El cristianismo en su creencia en una primera resurrección para aquellos que fuesen sepultados –ad sanctos– es decir, en contacto con los restos de un mártir, produce la aparición de los martyria como lugar de enterramiento, surgiendo la necesidad de la búsqueda y tráfico de reliquias para satisfacer la demanda de los centros devocionales. Estas primeras manifestaciones constituyen el núcleo de la Iglesia primitiva basada en el culto a los mártires. Con la Reforma, este culto es rechazado y la Iglesia católica con su Contrarreforma lo intensifica y busca pruebas materiales de su existencia, especialmente en Roma, lo que supone un incremento de las investigaciones con la aparición de la llamada arqueología cristiana que de una visión confesional y apologética con una fuerte dependencia teológica al servicio de la Iglesia se ha transformado en una rama de la arqueología tardo antigua sin negar el peso ideológico del cristianismo, ni el papel de la arqueología como disciplina auxiliar de la Historia Eclesiástica.
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