Las cofradías de la Sangre en el Reino de Valencia.

Desde el siglo XVI nacen en el antiguo Reino de Valencia las Cofradías de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, siendo la más antigua la de su capital, erigida en 1535, aunque las de Orihuela y de Sagunto se creen anteriores. Florecen con gran fuerza como fruto de la religiosidad bajom...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Moros-Claramunt, B. (Baltasar)|||/items/7efd48cb-1fcb-4dab-833a-29ec80203c77
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/41280
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/41280
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Materias Investigacion::Teología y Ciencias religiosas
Cofradía
Sangre de Cristo
Religiosidad popular
Brotherhood
Blood of Christ
Popular piety
Descripción
Sumario:Desde el siglo XVI nacen en el antiguo Reino de Valencia las Cofradías de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, siendo la más antigua la de su capital, erigida en 1535, aunque las de Orihuela y de Sagunto se creen anteriores. Florecen con gran fuerza como fruto de la religiosidad bajomedieval y la devoción secular al Santo Cáliz. Su difusión acontece a lo largo de las grandes vías de comunicación: la vía Augusta y la que conducía desde Murviedro a Burgos vía Teruel. Ya en el siglo XVII se extienden estas cofradías como una tela de araña por las diversas comarcas del reino, aunque con menor vitalidad que las precedentes. La última fundada con fecha conocida es la de Benifairó de les Valls en 1757. A partir de la escasa documentación conservada, puede afirmarse que admitían tanto a hombres como mujeres, que anualmente se reunía la totalidad de los cofrades para la renovación de cargos de su junta directiva y para la dación de cuentas. Cada una era autónoma y sólo daban cuenta a la autoridad diocesana en las visitas pastorales. Los actos de culto estaban centrados en la fiesta de la Preciosísima Sangre y en la Semana Santa, incluyendo Misas, procesiones y predicaciones. Las cofradías fueron dotándose de un patrimonio artístico, desaparecido en gran parte. No así su profundo legado a la piedad popular, muy difícil de evaluar, pero decisivo en la evangelización de las clases populares y modelador de la mentalidad y de la cultura del pueblo.