Conciliando el dharma con los clásicos: budismo e identidad de la gentry a finales de la dinastía Ming
Desde el inicio de la dinastía Ming hasta su segunda mitad (1368-1644) el budismo fue considerado como una doctrina perjudicial para el conjunto social y el sistema de valores morales del momento. El neoconfucianismo (ideología oficial del Estado), la reconstrucción de la noción de los ámbitos públi...
| Autor: | |
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| Formato: | artículo |
| Fecha de publicación: | 2015 |
| País: | España |
| Recursos: | Universidad Autónoma de Madrid |
| Repositorio: | Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:repositorio.uam.es:10486/666844 |
| Acesso em linha: | http://hdl.handle.net/10486/666844 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palavra-chave: | Dinastía Ming Budismo Gentry Identidad Historia Religión |
| Resumo: | Desde el inicio de la dinastía Ming hasta su segunda mitad (1368-1644) el budismo fue considerado como una doctrina perjudicial para el conjunto social y el sistema de valores morales del momento. El neoconfucianismo (ideología oficial del Estado), la reconstrucción de la noción de los ámbitos público y privado, y el código legal, establecieron una separación entre la religión budista y los estratos más elevados de la sociedad. Sin embargo, el monopolio sobre el nuevo concepto de lo público, ligado al interés estatal, que ejercían los emperadores para garantizar la lealtad de los súbditos y las escasas oportunidades de éxito en el sistema de exámenes imperiales favorecieron una nueva conciencia social entre las élites locales o gentry, las cuales, a su vez, estaban estrechamente relacionadas con el budismo. Pese a la dicotomía entre estado y comunidad, la gentry logró aunar la práctica del patronazgo y la fe budista con el cumplimiento de sus deberes neoconfucianos. Como consecuencia se logró cierto equilibrio en las relaciones de poder, mayor autonomía frente a la autoridad central y un nuevo auge de la religión budista |
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