Contra el olvido: Mathias Tanner (1630-92) y los mártires jesuitas del sur de Filipinas (siglo XVII)

La sangre de los mártires, como decía Michel de Certeau (1995), es la metáfora de la gracia. A mediados del siglo XVII, los martirologios individuales o compilados, que se consumían para edificar a los fieles, representaban la culminación de la conciencia martirial católica romana iniciada en las úl...

Full description

Bibliographic Details
Author: Coello de la Rosa, Alexandre
Format: article
Status:Published version
Publication Date:2023
Country:España
Institution:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repository:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:10230/59960
Online Access:http://hdl.handle.net/10230/59960
http://dx.doi.org/10.5007/2175-7976.2023.e93101
Access Level:Open access
Keyword:Jesuítas
Espacios misionales
Fronteras
Jesuits
Missionary Spaces
Borders
Description
Summary:La sangre de los mártires, como decía Michel de Certeau (1995), es la metáfora de la gracia. A mediados del siglo XVII, los martirologios individuales o compilados, que se consumían para edificar a los fieles, representaban la culminación de la conciencia martirial católica romana iniciada en las últimas décadas del siglo XVI y popularizada en las imágenes de sufrimiento y piedad que transmitían sus protagonistas. En este artículo analizo algunos de los trabajos de Mathias Tanner, SJ (1630-92), en particular, la Societas Jesu usque ad sanguinis et vitae profusionem militans in Europa, Africa, Asia et America /.... (Praga, 1675), una obra ilustrada que presenta a los mártires de la orden de los jesuitas en cada continente (a excepción de Oceanía). En línea con el fenómeno global del martirio propuesto por el provincial de Bohemia, analizo el sistema comunicacional e icónico del proyecto universalista de la Compañía de Jesús en las islas del sur de Filipinas. Una imagen de rechazo y abierta hostilidad que ocultaba las redes de intercambio que los musulmanes de Mindanao y Joló, pero también los de Macasar, Borneo y Molucas, mantenían con los cristianos de Manila, reforzando la autopercepción de un “nosotros-jesuítico” que se enfrentaba sin descanso a los “otros-paganos” en espacios misionales fronterizos.