Efecto de la luz: Prevención de la degeneración macular. Experimento clínico.

Las alteraciones maculares son la mayor causa de ceguera en sujetos mayores de 65 años. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es actualmente la causa más frecuente de ceguera irreversible en la población mayor de 60 años en los países desarrollados. En su etiología están implicados tanto...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Bonnin Arias, Cristina Natalia, Gutiérrez Jorrín, Sara, Rodríguez Alonso, Xabier, Sánchez Ramos, Celia
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2019
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/105717
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/105717
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:617.7-001.15
617.736-003.8
681.7.066
DMAE
Luz natural
Luz ambiental
Longitud de onda corta
Degeneración macular asociada a la edad
Mácula
Óptica y optometría
Óptica fisiológica
Oftalmología
2209 Óptica
2209.15 Optometría
3210 Medicina Preventiva
3201.09 Oftalmología
Descripción
Sumario:Las alteraciones maculares son la mayor causa de ceguera en sujetos mayores de 65 años. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es actualmente la causa más frecuente de ceguera irreversible en la población mayor de 60 años en los países desarrollados. En su etiología están implicados tanto factores genéticos como ambientales tales como el tabaquismo, la dieta y la exposición a la luz. Estudios epidemiológicos sugieren una relación importante entre la exposición a la luz y el desarrollo de la DMAE. Por este motivo, actualmente, el riesgo de daño retiniano es más elevado debido a la alta exposición a luz natural, ambiental y de dispositivos electrónicos. La coloración amarillenta de la mácula se debe a la presencia de un pigmento fotosensible que la recubre y que actúa como un filtro. Entre sus funciones se encuentra evitar que las longitudes de onda cortas alcancen el área central de la retina. Por otro lado, el cristalino envejecido absorbe la luz violeta-azul, es decir, la radiación visible de longitud de onda más corta y potencialmente más tóxica. Tras la aparición de catarata con la edad, el único tratamiento actualmente disponible es la extracción del cristalino mediante facoemulsificación e implantación de una lente intraocular.