Erronkari eta Ansoko toponimiaz zenbait ohar

El estudio de la toponimia del Valle de Roncal en Navarra y del Valle de Ansó en Aragón demuestra que el límite oriental de Navarra ha sido secularmente punto de encuentro de culturas con idénticas necesidades comunicativas pero expresadas en diferentes lenguas, unas de origen romance (el navarro- a...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Lopez-Mugartza Iriarte, Juan Karlos
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universidad Pública de Navarra
Repositorio:Academica-e. Repositorio Institucional de la Universidad Pública de Navarra
OAI Identifier:oai:academica-e.unavarra.es:2454/26263
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2454/26263
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Toponimia vasca
Valle de Roncal (Navarra)
Valle de Ansó (Aragón)
Descripción
Sumario:El estudio de la toponimia del Valle de Roncal en Navarra y del Valle de Ansó en Aragón demuestra que el límite oriental de Navarra ha sido secularmente punto de encuentro de culturas con idénticas necesidades comunicativas pero expresadas en diferentes lenguas, unas de origen romance (el navarro- aragonés y el gascón) y otras de origen prerromano (los dialectos roncalés y suletino del euskera). El romance navarro-aragonés pervive en la toponimia de Roncal y, de igual manera, el euskera está aún vivo en la toponimia de Ansó (alcanza a un 23% de los topónimos estudiados). Del estudio comparado de la toponimia de la zona se infiere que el euskera de Ansó hablado en la Baja Edad Media participaría de características semánticas y morfológicas comunes a los dialectos vascos vecinos y guardaría similitud fonética en timbre y acento con el euskera roncalés de la época. Sin embargo, no acaba de quedar claro, ni ha quedado demostrado mediante la documentación, que los rasgos más relevantes que han caracterizado históricamente al roncalés (y lo han hecho tan divergente con respecto a los demás) hubieran sido también propios del euskera ansotano. En efecto, muchas de esas características son producto de la evolución interna del propio dialecto roncalés y, así parece, alimentado por su propia endogamia. Este proceso se fue afianzando y extendiendo cada vez con más fuerza desde la época del euskara común que postulara Mitxelena para los siglos posteriores a la dominación romana, hasta nuestros días. La pérdida del euskera en Ansó, relativamente tardía (el euskera todavía podría haber seguido vivo en este valle hasta el siglo XVI), no lo fue tanto si lo miramos desde la óptica de la evolución de euskera roncalés pudieron afectar al euskera de Ansó, porque quizás para entonces ese euskera ansotano ya había desaparecido. El desarrollo casi desenfrenado de la asimilación en Roncal no tiene parangón ni siquiera en Zuberoa. Parece difícil admitir que esta misma tendencia arrolladora y vitalidad lingüística que demuestra el roncalés ya en el siglo XVI se pudiera haber dado también en el euskera vecino, que para esa época, aun aceptando que existía, debía de estar ya muy debilitado ante el vigor del romance navarro-aragonés y ante una realidad político-administrativa que enfrentaba a los hablantes de ambos valles como súbditos de reinos diferentes. En todo caso, el estudio de la sufijación y de las bases léxicas empleadas en este confín de Euskal Herria demuestra que el tronco de ambos fue común y que si bien el roncalés tuvo una evolución propia y muy particular, hasta los siglos de la dominación franca en el ducado de Vasconia y el nacimiento y posterior desarrollo de los reinos de Navarra y Aragón, ambos dialectos debieron tener rasgos bastante parecidos.