“Navarra en el Archivo de la Nobleza”

El Archivo Histórico de la Nobleza es un centro documental adscrito al Ministerio de Cultura pionero en el mundo. Creado en 1988, para reunir, conservar, identificar y divulgar los archivos nobiliarios generados por la nobleza española que han sido adquiridos por el Estado (por ejemplo, en 1909 el E...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gómez Vozmediano, Miguel Fernando
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2010
País:España
Institución:Universidad de Castilla-La Mancha
Repositorio:RUIdeRA. Repositorio Institucional de la UCLM
OAI Identifier:oai:ruidera.uclm.es:10578/41225
Acceso en línea:https://academica-e.unavarra.es/server/api/core/bitstreams/20bfa71e-5dd4-4f17-9cb2-fb813828aaae/content
https://hdl.handle.net/10578/41225
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Archivo Histórico Nacional
Fuentes documentales
Navarra
Sección Nobleza
Descripción
Sumario:El Archivo Histórico de la Nobleza es un centro documental adscrito al Ministerio de Cultura pionero en el mundo. Creado en 1988, para reunir, conservar, identificar y divulgar los archivos nobiliarios generados por la nobleza española que han sido adquiridos por el Estado (por ejemplo, en 1909 el Estado compró a la condesa de Camero un centenar largo pergaminos, fechados entre 1214-1819) o depositados por sus propietarios (como es el caso de los fondos Ezpeleta, Santa Cruz de Marcenado, etc.) para su consulta por los investigadores y los ciudadanos. Tras más de treinta años de existencia ha logrado concentrar casi 200 archivos privados, con manuscritos e impresos de más de mil títulos nobiliarios, españoles y extranjeros, amén de ricas colecciones fotográficas, cartográficas, bibliográficas y artísticas que abarcan más de mil años de nuestra historia común y que conciernen al pasado de medio mundo. Como Jefe de Referencias de este archivo nacional durante lustros, una de mis labores ha sido difundir sus ricos fondos y brindar repertorios de fuentes y, precisamente, en este artículo glosé el potencial que ofrece al albergar la documentación de Casas nobles navarras o referidas a este territorio foral. El resultado es un caleidoscopio de manuscritos, impresos, fotografías, libros y grabados que abarcan casi 900 años de historia, entre los siglos XII-XX, relativos a todas las comarcas navarras, a sus dinastas, sus virreyes, nobles, mayorazgos, políticos, militares o gentes del pueblo. Unos archivos que sorprenden por su volumen, variedad de tipos documentales y riqueza informativa, siendo complementarios de los archivos oficiales, a los que aporta matices y de los que se nutre con demasiada frecuencia, al patrimonializarse cargos en un determinado linaje o quedarse sin más documentación perteneciente a consejos, virreinatos, ayuntamientos, monasterios e iglesias.Documentos públicos y privados bajomedievales, muchas veces de estirpes que entroncan con linajes franceses, castellanos o aragoneses, y que atestiguan las fluidas relaciones entre los distintos reinos, peninsulares y extrapeninsulares. También destacamos los cronicones nobiliarios, los escritos genealógicos y heráldicos; testimonios de concesiones de honor y privilegios; junto a la documentación personal y familiar; la gestión patrimonial de sus señoríos; la vida institucional del reino; la documentación judicial; los negocios y la tímida revolución industrial decimoinónica española (Compañía de los Ferrocarriles del Norte, minas y salinas) los conflictos bélicos y los desastres de la guerra (desde los bandos nobiliarios medievales a la contienda Civil española, pasando por la conquista de Navarra por Fernando el Católico a la Guerra contra la Convención revolucionaria francesa, La Guerra de la Independencia o las tres Guerras Carlistas); la Iglesia y sus hombres o mujeres; sin olvidar la proyección política y económica de los navarros en el Imperio o las colonias e incluso los fondos coleccionados.De este modo, una panorámica a sus fondos nos permite documentar una parte sustancial de nuestro pasado, haciendo realidad la vieja aspiración de poner al servicio del investigador el rico patrimonio escrito, artístico e iconográfico acumulado durante muchos siglos por sucesivas generaciones de familias nobles y que, por primera vez, son gestionados por funcionarios públicos del Estado.