"Ampliar el horizonte de la racionalidad". Cassirer, las Humanidades y la Educación

Una de las rémoras heredadas de la Modernidad es la limitación de la validez del conocimiento humano al ámbito de la racionalidad científico-experimental. Las consecuencias de este reduccionismo epistemológico afectan negativamente a numerosas dimensiones de la vida humana, y también al ámbito educa...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: García Amilburu, María
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:Universidad Nacional de Educación a Distancia
Repositorio:e-spacio. Repositorio Institucional de la UNED
Idioma:español
OAI Identifier:oai:e-spacio.uned.es:20.500.14468/15681
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14468/15681
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cassirer
Racionalidad
Ciencias experimentales
Humanidades
Educación
Descripción
Sumario:Una de las rémoras heredadas de la Modernidad es la limitación de la validez del conocimiento humano al ámbito de la racionalidad científico-experimental. Las consecuencias de este reduccionismo epistemológico afectan negativamente a numerosas dimensiones de la vida humana, y también al ámbito educativo. En este campo se manifiestan -entre otros aspectos- en la exclusión de los saberes humanísticos de los planes de estudio de casi todos los niveles educativos. Para señalar el error que subyace en este planteamiento y mostrar la posibilidad de afrontar esta cuestión de modo diferente, se van a considerar algunos aspectos de la filosofía de Ernst Cassirer. Este autor formuló un concepto de “racionalidad” más abarcante que el empleado por la mentalidad cientifista contemporánea, y su elaboración del concepto de “símbolo” y del “sistema de las formas simbólicas” permiten redescubrir el valor de modos de conocimiento y dimensiones de la experiencia humana que no son susceptibles de un tratamiento empírico-experimental, porque constituyen el objeto de otras disciplinas también científicas -como son las Ciencias del Espíritu y las Ciencias Sociales-, o se sitúan en el ámbito pre-científico. Tomando en consideración este modo de afrontar esta cuestión, se abre una vía para reivindicar la necesidad de recuperar aquellos saberes que denominamos Humanidades que son, precisamente, los que “contribuyen más directamente a que el espíritu adquiera ‘forma humana’