Castelao: República, Guerra Civil y exilio

Este artículo versa sobre la figura del principal líder político del nacionalismo gallego, Alfonso Daniel Rodriguez Castelao. Con trayectoria vital se trasluce otros aspectos, como la lucha por la autonomía, las relaciones políticas durante la República y el exilio. El nacionalismo gallego a princip...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Beramendi González, Justo
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2018
País:España
Institución:Universidad de Santiago de Compostela (USC)
Repositorio:Minerva. Repositorio Institucional de la Universidad de Santiago de Compostela
Idioma:español
OAI Identifier:oai:minerva.usc.gal:10347/20156
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10347/20156
Access Level:acceso abierto
Descripción
Sumario:Este artículo versa sobre la figura del principal líder político del nacionalismo gallego, Alfonso Daniel Rodriguez Castelao. Con trayectoria vital se trasluce otros aspectos, como la lucha por la autonomía, las relaciones políticas durante la República y el exilio. El nacionalismo gallego a principios del siglo XIX se dividía ideológicamente entre un ala democrática y filorrepublicana y otra católico-tradicionalista que fueron muy fecundos en la elaboración discursiva y en la promoción de un segundo rexurdimento lingüístico y cultural, pero ineficaces en lo organizativo. Por esto, en las elecciones a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931, se presentaron dos candidaturas distintas. En una de ellas estaba Castelao, que se convirtió en el principal líder político del nacionalismo gallego durante la República, así como un referente cultural. Bajo su influjo se presentaron bajo las siglas del Partido Galleguista en siguiente elecciones. Castelao comprendió que tenía que resignarse a aceptar un Estado Integral que establecía la Constitución de 1931, que no era sino una república unitaria en la que cabía la posibilidad de una autonomía limitada para aquellas “regiones” que demostrasen una fuerte vocación autonomista y olvidarse de objetivos más ambiciosos. También supo darse cuenta que esto solo lo podría conseguir de la mano de los partidos de izquierda, a pesar de que muchos nacionalistas no estaban de acuerdo con una unión con el Frente Popular. Pero la rebelión militar iniciada el 18 de julio bloqueó la tramitación parlamentaria y a la postre haría imposible la instauración efectiva de las instituciones autonómicas previstas. Su final fue la resistencia en el exilio y un legado político y cultural que sería recogido cuarenta años más tarde