El mundo de la vida y la historia

Las teorías del mundo de la vida se abren con la historicidad de la realidad. Pero la pregunta por la historia descubre también los límites de los conceptos correspondientes. Se discuten las dos teorías del mundo de la vida de procedencia fenomenológica más influyentes en Filosofía y en las Ciencias...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Welz, Frank
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2004
País:España
Institución:Universidad de Murcia
Repositorio:DIGITUM. Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia
OAI Identifier:oai:digitum.um.es:10201/9187
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10201/9187
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Fenomenología
CDU::1 - Filosofía y psicología::16 - Lógica. Epistemología. Teoría del conocimiento
Descripción
Sumario:Las teorías del mundo de la vida se abren con la historicidad de la realidad. Pero la pregunta por la historia descubre también los límites de los conceptos correspondientes. Se discuten las dos teorías del mundo de la vida de procedencia fenomenológica más influyentes en Filosofía y en las Ciencias sociales respectivamente, la de Husserl y la de Alfred Schütz. La primera respeta el carácter histórico de la realidad, al excluir la absolutización del sujeto empírico y la fijación kantiana de las determinaciones categoriales. Sin embargo, el método fenomenológico pone entre paréntesis la concreción de la historia. Todavía en su teoría tardía del mundo de la vida Husserl busca un fundamento en la figura del yo absoluto fundante. Es con lo que rompe Schütz. Como sociólogo focaliza el mundo en su mundaneidad, extrayendo la consecuencia de que el atenimiento husserliano al yo trascendental eleva su pretensión de validez sólo en los límites de la pregunta epistemológica por la fundamentación y el aseguramiento del conocimiento. Pues Schütz sigue buscando un fundamento universal de la constitución subjetiva del mundo, que no esté incluido en el contexto histórico de los condicionamientos de lo real. En los escritos tardíos determina el mundo de la vida como el punto de sostenimiento de la teoría. Pero en vez de concebir el repertorio del saber y las estructuras de la orientación subjetiva en el mundo como el producto de un desarrollo, insiste Schütz en el punto de partida ahistórico del mundo histórico. Pero con el reconocimiento de la historicidad de la realidad se vuelve precario comenzar por las invariantes intemporales.