Empresarios, militares y políticos. La Compañía Española de Minas del Rif (1907-1967) Reseña de Pablo DÍAZ MORLÁN (2015) Col. Marcial Pons Historia, Publicacions de la Universitat d'Alacant en Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos [Ressenya de llibre]

A lo largo de este libro Pablo Díaz Morlán nos relata el gran negocio que fue la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), la mayor empresa del protectorado de Marruecos. De hecho, el autor califica a la CEMR como una fuente de rentas imparable y sostiene que, para sus propietarios, embolsarse unos...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Mañé Estrada, Aurèlia
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/126683
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/126683
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ressenyes (Documents)
Història econòmica
Reviews (Documents)
Economic history
Descripción
Sumario:A lo largo de este libro Pablo Díaz Morlán nos relata el gran negocio que fue la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), la mayor empresa del protectorado de Marruecos. De hecho, el autor califica a la CEMR como una fuente de rentas imparable y sostiene que, para sus propietarios, embolsarse unos jugosísimos dividendos fue el único objetivo de su empresa. De hecho, este libro es la narración histórica y documentada de un "pelotazo" por expresarlo en términos vulgares, que dieron unos accionistas privados ilustres, parte de la clase oligárquica de la España de la Restauración como Enrique MacPherson, el Conde de Romanones o el Conde Güell, y a los que con los años se les sumaron otros, incluidos los consejeros representantes de la industria y la banca vasca, como Gabriel Ybarra Revilla y José M. Martínez Rivas. Accionistas que invirtieron en los inicios de su aventura empresarial diez millones de pesetas y, a lo largo de ella, obtuvieron unos dividendos valorados en 2.100 millones de las mismas. Después de ello, cuando en 1967, Marruecos nacionalizó la compañía, éstos habían exprimido de tal modo que el yacimiento del mineral de hierro de Uixan se había agotado y nada permaneció de tan magnífica aventura colonial.