La formación del clero católico en la edad moderna. De Roma, a Italia, a Europa

La formación del clero en Italia durante los siglos XVI y XVII debe relacionarse con las polémicas historiográficas sobre la reforma católica y el disciplinamiento, pero también con conceptos como la identidad y la profesionalización del sacerdocio. El Concilio de Trento, que crea los seminarios, no...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sangalli, Maurizio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:25612
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/25612
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Clero
Seminarios
Italia
Siglos XVI y XVII
Profesionalización
Disciplinamiento
Clergat
Seminaris
Itàlia
Segles XVI i XVII
Professionalització
Disciplinament
Clergy
Seminaries
Italy
XVIth and XVIIth centuries
Descripción
Sumario:La formación del clero en Italia durante los siglos XVI y XVII debe relacionarse con las polémicas historiográficas sobre la reforma católica y el disciplinamiento, pero también con conceptos como la identidad y la profesionalización del sacerdocio. El Concilio de Trento, que crea los seminarios, no tiene un efecto inmediato, sino progresivo. Más que a la falta de apoyo del Papado, la debilidad de los primeros seminarios estriba en causas económicas y sociales (la Iglesia no podía oponerse a las estructuras sociales básicas). Los padres conciliares lo entienden y plantean una institución que pueda desarrollarse gradualmente al lado de los canales formativos tradicionales del clero. El autor analiza la situación de los seminarios en Roma, Milán, Bergamo, Saboya, Siena y la Italia meridional, prestando atención a una serie de factores como el papel de las órdenes religiosas y de las oligarquías urbanas o la importancia de la atención pastoral en la formación de los clérigos. La fundación de seminarios, que languidecía desde finales del siglo XVI, se reactiva entre 1680 y 1720 por diversas causas; se distingue en particular el caso de Gregorio Barbarigo, obispo de Padua.