Comentarios a la guía ESC 2024 sobre el tratamiento de la presión arterial elevada y de la hipertensión

Esta nueva guía ha cambiado hasta el título. Se incorpora una nueva entidad «diagnóstica»: presión arterial (PA) elevada (presión arterial sistólica [PAS]=120-139mmHg y presión arterial diastólica [PAD]=70-89mmHg), y además se elimina «arterial» para centrar el foco en la hipertensión sistémica (HT)...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Avanzas, Pablo, Mazón, Pilar, Ribas, Rut Andrea, Bravo Amaro, Marisol, Cordero Fort, Alberto, Crespo, Marisa, Jiménez Candil, F. Javier, Martínez Momblán, Ma. Antonia, Mirabet Pérez, Sonia, Sanchis Forés, Juan, Sitges Carreño, Marta, De la Torre, José M., Torres Llergo, Javier, Vivas, David
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2024
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/219508
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/219508
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Hipertensió
Diagnòstic
Cardiologia
Hypertension
Diagnosis
Cardiology
Descripción
Sumario:Esta nueva guía ha cambiado hasta el título. Se incorpora una nueva entidad «diagnóstica»: presión arterial (PA) elevada (presión arterial sistólica [PAS]=120-139mmHg y presión arterial diastólica [PAD]=70-89mmHg), y además se elimina «arterial» para centrar el foco en la hipertensión sistémica (HT) y no en la hipertensión pulmonar. Este cambio recuerda que la PA y el riesgo cardiovascular que conlleva es un continuo. Uno de los mayores cambios en esta guía es la recomendación de perseguir un «objetivo» de PAS=120-129mmHg en los adultos que reciben tratamiento farmacológico. Otro cambio relevante es que, para las recomendaciones de clase I, se exige que el fármaco o intervención haya demostrado una mejoría en los resultados clínicos, y no solo en los objetivos de control. Se enfatiza que la HT es el factor de riesgo modificable más importante para la morbilidad cardiovascular y mortalidad global, que a largo plazo llevan a daño orgánico y en última instancia a enfermedad cardiovascular, cerebrovascular y renal. En cuanto al daño de órgano mediado por HT, como hipertrofia ventricular o dilatación de la aurícula izquierda, se recuerdan sus consecuencias clínicas, que incluyen ictus, deterioro cognitivo, insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, fibrilación auricular o valvulopatías.