La Comunidad Europea de Defensa (1950-1954) ¿Idealismo europeo o interés de Estado?

[spa] Existiría una convicción, más o menos generalizada aunque errónea, y que ya fue brillantemente cuestionada en su día por el especialista británico Alan S. Milward, que distinguiría entre el momento actual de la construcción europea y la etapa inicial de la misma, a principios de los años 50 de...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gavín Munté, Víctor
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2005
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/35519
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/35519
http://www.tdx.cat/TDX-0613105-144717
http://hdl.handle.net/10803/1981
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Països de la Comunitat Econòmica Europea
Europeisme
Defensa nacional
Història del món actual
Countries of the European Economic Community
Europeanism
National security
Modern history
Segle XX
20th century
Descripción
Sumario:[spa] Existiría una convicción, más o menos generalizada aunque errónea, y que ya fue brillantemente cuestionada en su día por el especialista británico Alan S. Milward, que distinguiría entre el momento actual de la construcción europea y la etapa inicial de la misma, a principios de los años 50 del siglo pasado, de acuerdo con la cual los dirigentes europeos actuales habrían perdido el espíritu europeísta que caracterizó a unos dirigentes políticos los cuales, tras la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, habrían estado dispuestos a superar la estructura política internacional basada en el estado-nación en favor de una Europa unificada la cual, por su propia estructura, imposibilitaría el desencadenamiento de un nuevo conflicto entre estados europeos. De acuerdo con este planteamiento la principal motivación de personajes como Jean Monnet o Robert Schuman, sería la de garantizar la paz futura mediante el debilitamiento progresivo del estado-nación y el no menos progresivo establecimiento de una superestructura federal tal y como señala la Declaración del 9 de mayo de 1950, fecha celebrada en la actualidad como día de Europa en toda la Unión Europea. La política europea de Francia, expresada en el Plan Schuman, es la traducción por parte de Jean Monnet, en su calidad de Presidente del Comisariado General del Plan para la Modernización y equipamiento de la Economía francesa, de las ideas de los Estados Unidos para con Europa en una solución práctica y concreta a la carencia de recursos propios suficientes para proporcionarse la posición internacional deseada así como para dotarse de un marco de relaciones con la R.F.A. favorable a los intereses de la industria siderúrgica francesa. De este modo, como nos indica en 1953 la Dirección de Europa del Ministerio Francés de Asuntos Exteriores: La unificación europea no es para nosotros una mística, sino una política. Estamos dispuestos a efectuar las cesiones de soberanía que requieran aquellos problemas cuya solución sobrepase el marco nacional. Análisis idéntico al que realizarán el resto de los estados fundadores en función de sus intereses respectivos, siendo el ejemplo más claro el de la R.F.A. para quien participar en la llamada construcción de Europa supondría el único billete de retorno sin discriminaciones a la normalidad perdida con la derrota de 1945, unificación al margen. En tal contexto el Plan Pleven, origen de la Comunidad Europea de Defensa, no es la consecuencia de un análisis interno de las carencias de Francia en materia militar sino el resultado del temor de Jean Monnet a que el Canciller Adenauer interpretara la petición norteamericana de rearme alemán como una alternativa a una política europea que juzgaba imprescindible, plan que el Gobierno francés utilizó como un ardid para detener una iniciativa que consideraba lesiva para sus intereses. El basar la propuesta en las ideas integradoras que Washington fomentaba para Europa, lo que hacia imposible su rechazo so pena de caer en una evidente contradicción; la negativa del Canciller Alemán, Adenauer, a aceptar un rearme que no garantizara a su país la igualdad de derechos, algo que sólo el Plan Pleven parecía proporcionar; pero por encima de todo, la imposibilidad de prescindir de Francia para organizar la defensa de Europa, posibilitarán que París detenga el rearme alemán durante cuatro años, su principal objetivo dado su rechazo a contemplar de nuevo soldados alemanes tan solo cinco años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial cuando su propio rearme presentaba aún muchos interrogantes materiales y financieros. De este modo, Europa, servía los intereses estatales pero esta vez poniendo en manos de Francia el factor tiempo de la negociación lo que de facto permitió bloquear la contribución alemana a la defensa occidental durante 46 meses, mientras París trataba de resolver todas aquellas cuestiones que consideraba prioritarias.