Sin domicilio fijo, senda segura, ni destino conocido. Los llaneros del Apure a finales del periodo colonial

Desde un punto de vista social la Capitanía General de Caracas no era una excepción dentro del panorama indiano a finales del período colonial, se daban opresiones, coerciones o injusticias similares a las que se daban en el resto de América y, lógicamente, las víctimas se rebeiaban a través de una...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Izard, Miquel, 1934-
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1983
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/107465
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/107465
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Història
Vaquers
Ramaderia
Veneçuela
History
Cowboys
Animal husbandry
Venezuela
Descripción
Sumario:Desde un punto de vista social la Capitanía General de Caracas no era una excepción dentro del panorama indiano a finales del período colonial, se daban opresiones, coerciones o injusticias similares a las que se daban en el resto de América y, lógicamente, las víctimas se rebeiaban a través de una insurgencia cada vez mayor a medida que la modernización, vinculada a la transición final del feudalismo al capitalismo, perjudicaba más a un número mayor de personas. Pero la futura Venezuela presentaba una notable peculiaridad: hacia el sur se extendía una enorme región, los Llanos, donde las características naturales y la relativa abundancia de cuadrúpedos facilitaban extraordinariamente la supervivencia de quienes intentaban huir del norte agricultor: esclavos que no querían serlo, indios o mulatos que no querían trabajar por salarios de hambre o un sinfín de personas de todas las etnias que huían porque la ley, como todas las leyes, les acosaba. Los llaneros, quienes residían en el Llano desde tiempo inmemorial o quienes allí habían buscado refugio, se vincularon para sobrevivir a la actividad más antigua del Continente, la caza y la recolección (y después de la invasión castellana a la caza de los cuadrúpedos introducidos por los europeos), mientras que los ganaderos, que se habían autoproclamado propietarios de la misma región, intentaban arraigar una actividad importada del viejo continente, la ganadería, a partir de los animales cimarrones; una ganadería, obviamente, frágil y portátil. Quienes se llamaban propietarios, de unos animales salvajes, se autoconcedían el derecho de acorralar y comercializar los animales que quisiesen o pudiesen. Naturalmente no trabajaban la tierra y las instalaciones eran mínimas (incluso podía no haberlas), lo único imprescindible eran unos cuantos peones para llevar a cabo el rodeo.