El obispado de Cartagena de Indias en el siglo XVIII (iglesia y poder en la Cartagena colonial)

La ciudad de Cartagena de Indias jugó un papel destacado dentro del entramado del sistema colonial americano. Las autoridades coloniales tenían la enorme responsabilidad de gobernar un territorio clave para el comercio y para la estabilidad de las posesiones americanas. La máxima autoridad política...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Serrano García, Manuel
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión enviada para evaluación y publicación
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/33094
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11441/33094
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Obispos
Cartagena de Indias (Colombia)
Siglo XVIII
Descripción
Sumario:La ciudad de Cartagena de Indias jugó un papel destacado dentro del entramado del sistema colonial americano. Las autoridades coloniales tenían la enorme responsabilidad de gobernar un territorio clave para el comercio y para la estabilidad de las posesiones americanas. La máxima autoridad política era el gobernador pero no quedaba al margen la del obispo de la diócesis. Desde su fundación en 1534 los obispos que gobernaron la sede cartagenera jugaron un papel muy importante en la organización política de la ciudad, siendo un perfecto contrapoder que solo vería limitada su acción con la llegada de los nuevos aires regalistas de la nueva dinastía borbónica. Sin llegar a ser un obispado de gran importancia, la diócesis de Cartagena alcanzó durante el siglo XVIII cierto esplendor, pero sin dejar atrás los problemas que se cernían sobre los obispados de provincias: la falta de rentas, un clero poco formado o el descenso de población indígena impidieron el desarrollo de una red diocesana bien estructurada. Sin embargo, al margen quedó la capital, con un recinto poblado de edificaciones religiosas, que vio aparecer el auge del criollismo dentro de su estado eclesiástico y que se convertiría al final de la centuria en uno de los escenarios de la incipiente emancipación.