El III duque de Alcalá y sus intereses epigráficos. Notas sobre su colección lapidaria en Sevilla (siglo XVII)

En los primeros decenios del siglo XVII Fernando Enríquez de Ribera (1583-1637), III duque de Alcalá de los Gazules, reformó la Casa de Pilatos, con la construcción de la biblioteca y armería, así como de una gran sala (Camarín Grande). En ella realizaba las sesiones de una de las tertulias o academ...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Beltrán Fortes, José
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/144209
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/144209
https://doi.org/10.12795/spal.2020.i29.26
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Historiografía
siglo XVII
epigrafía hispanorromana
Hispalis
Tarraco
Isis
Historiography
XVII century
Spanish-Roman Epigraphy
Descripción
Sumario:En los primeros decenios del siglo XVII Fernando Enríquez de Ribera (1583-1637), III duque de Alcalá de los Gazules, reformó la Casa de Pilatos, con la construcción de la biblioteca y armería, así como de una gran sala (Camarín Grande). En ella realizaba las sesiones de una de las tertulias o academias más importantes de Sevilla, a la que asistían pintores, poetas y anticuarios; entre ellos destacan Francisco Pacheco, Juan de Arguijo o el erudito Rodrigo Caro. La colección es conocida por diversos inventarios, realizados entre 1637 y 1642. El duque tuvo asimismo sus intereses eruditos y fue coleccionista de antigüedades. Se analiza en este trabajo su lapidario o colección epigráfica; en concreto, tres copias modernas de inscripciones romanas de Tarragona, elaboradas en pizarra, el pedestal isíaco de Acci (Guadix), así como dos pedestales honoríficos de Siarum(Utrera) y de Hispalis (Sevilla). Fernando Enríquez asimismo realizó un estudio sobre la inscripción y relieves del citado pedestal de Guadix, que le había regalado el III marqués de Estepa, Adán Centurión, otro noble andaluz interesado por las antigüedades y su estudio.