La Colección de escultura clásica del cardenal Despuig en Palma de Mallorca
La tesis que aquí se presenta trata sobre buena parte de la colección de escultura clásica que el cardenal Despuig reunió en el transcurso del siglo XVIII, inicios del siglo XIX en Italia y que hoy se conserva en el Museu d'Història de la Ciutat de Palma.Antoni Despuig desarrolló una fructífera...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Fecha de publicación: | 2015 |
| País: | España |
| Institución: | Universitat Autònoma de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de Documents de la UAB |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:ddd.uab.cat:166153 |
| Acceso en línea: | https://ddd.uab.cat/record/166153 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Despuig i Dameto, Antoni Escultura clàssica |
| Sumario: | La tesis que aquí se presenta trata sobre buena parte de la colección de escultura clásica que el cardenal Despuig reunió en el transcurso del siglo XVIII, inicios del siglo XIX en Italia y que hoy se conserva en el Museu d'Història de la Ciutat de Palma.Antoni Despuig desarrolló una fructífera carrera eclesiástica que lo llevó a establecerse en Roma a raíz de su nombramiento como Auditor de la Sagrada Rota en 1785 y que culminaría con la obtención de la púrpura cardenalicia en 1803 bajo el pontificado de Pío VII.Al igual que otros personajes de su condición social, Despuig recurrió a la arqueología como una entre otras vías para proveerse de una parte del fondo escultórico que habría de conformar su colección. Las excavaciones más relevantes tuvieron lugar en la antigua ciudad lacial de Ariccia, emplazada en los montes Albanos y llevaron a Despuig a dar con los restos de una lujosa villa romana, juzgada tradicionalmente como perteneciente al liberto de Plotina, Agatirso. Además de las piezas obtenidas mediante la arqueología, Despuig participó activamente en el fervoroso mercado anticuario acontecido en la época. La colección escultórica de Despuig, reunida primero en Roma, se trasladó a finales del siglo XVIII a Raixa, finca agraria transformada arquitectónicamente para albergar un museo abierto al público. Para la puesta a punto de la exposición museística, el mallorquín envió a Raixa a tres escultores desde Italia, Pascual Cortés, Luigi de Melis y Giovanni Trivelli, a los que más tarde se uniría Francesco Carlo Lazzerini. Aunque los herederos inmediatos del cardenal habrían continuado con los trabajos en el museo, que abrió sus puertas unos años después de la muerte del cardenal, desafortunadamente en 1897, el VIII conde de Montenegro, Ramon Despuig y Fortuny, entonces propietario de la colección, procedió a la venta de buena parte de la misma. Relevantes piezas fueron adquiridas por coleccionistas privados, entre los que el principal comprador fue el millonario cervecero Carl Jacobsen. Otro importante bloque de esculturas se subastó en el Hotel Drôuot el año 1900. Gracias a la intervención de algunos intelectuales mallorquines pudo frenarse la dispersión de lo que quedaba de la colección que, finalmente, fue adquirida por el Ayuntamiento de Palma en 1923 e instalada en el Castillo de Bellver en 1932. Allí resistió diversos avatares hasta que en 1995 se procedió a una nueva musealización y la colección se expone desde entonces en el patio de armas y en tres salas de la planta noble del castillo, sede del Museu d'Història de la Ciutat de Palma. A diferencia de las piezas que emigraron a colecciones europeas y norteamericanas, las cuales han sido objeto de recurrentes estudios, el grueso de la colección Despuig, aún en Mallorca, no ha corrido la misma suerte. Esta tesis nace ante la necesidad de conocer en profundidad también las piezas de Mallorca para poder llegar a establecer un planteamiento holístico de la colección y situarla e interpretarla correctamente dentro del encuadre histórico correspondiente. En consecuencia, el objetivo de este trabajo ha consistido en el estudio pormenorizado de las piezas escultóricas que integraron la colección Despuig, que se conservan actualmente en el Museu d'Història de la Ciutat de Palma, sitas en el Castillo de Bellver. El análisis crítico de las piezas ha permitido esclarecer aspectos sobre su origen, iconografía y función, así como aquellos que atañen a la historia de los ejemplares desde el momento de su creación, como pueden ser las restauraciones a las que fueron sometidos y las posibles reinterpretaciones de significado que hayan podido sufrir. |
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