La teología de Francisco Javier Alegre (1729-1788)

El objetivo de este trabajo es realizar un primer acercamiento a la obra teológica de Francisco Javier Alegre. Alegre se sentía fundamentalmente teólogo y a esta tarea consagró los últimos años de su vida, con el objeto de dejar a la posteridad un instrumento útil para confirmar los dogmas de la fe...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Alva-Rodríguez, I. (Inmaculada)|||/items/3bb61560-ebae-4ddc-bce2-46d52ce4b9a7
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2003
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/35797
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/35797
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Obras
Jesuitas//0762ae17-1c76-44dd-9c8f-f1b8258b9dc3//600
Teología
Descripción
Sumario:El objetivo de este trabajo es realizar un primer acercamiento a la obra teológica de Francisco Javier Alegre. Alegre se sentía fundamentalmente teólogo y a esta tarea consagró los últimos años de su vida, con el objeto de dejar a la posteridad un instrumento útil para confirmar los dogmas de la fe cristiana y responder a las cuestiones planteadas por los ilustrados. Esta aproximación supone, en primer lugar, situar el contexto que condicionó la formación de Alegre y el ambiente general en que escribió su teología. A continuación es preciso analizar la estructura, el método y las fuentes que manifiestan el concepto de teología que hay detrás de sus planteamientos. Sólo una vez fijadas tales coordenadas se puede acceder a sus principales tesis teológicas. De éstas, hemos seleccionado las que parecen más indicativas de sus deseos de renovación, evidencian su propuesta personal a los problemas debatidos y suponen un intento de diálogo con los ilustrados. La fuente principal de nuestra investigación han sido los Institutionum Theologicarum libri XVIII. Esta obra, amplísima, impresa en los años 1789-1791, no ha sido traducida al castellano de forma completa. Sólo Gabriel Méndez Plancarte vertió algunos fragmentos relativos a las leyes y el origen del poder1. Pero por otra parte, leer en su latín sencillo y elegante permite valorar más de cerca su formación clásica y su deseo de huir de toda retórica innecesaria.