Evaluación de la dosis efecto de propofol con o sin remifentanilo para insertar la mascarilla laríngea supreme, implicaciones para la seguridad del paciente

Aunque en todos los tiempos los médicos han intentado aliviar la enfermedad sin causar más daño, sólo recientemente, en virtud de datos objetivos, la seguridad asistencial ha comenzado a considerarse una parte integral del quehacer sanitario. En este sentido, la Anestesiología ha sido la primera esp...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Portas González, Maite
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/22667
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/22667
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:617-089.5(043.2)|
Toxicología (Medicina)
3214 Toxicología
Descripción
Sumario:Aunque en todos los tiempos los médicos han intentado aliviar la enfermedad sin causar más daño, sólo recientemente, en virtud de datos objetivos, la seguridad asistencial ha comenzado a considerarse una parte integral del quehacer sanitario. En este sentido, la Anestesiología ha sido la primera especialidad médica en reconocer la seguridad del paciente como un problema independiente. Así los anestesiólogos hemos liderado la seguridad del paciente desde hace años, tal vez porque la anestesia puede ser peligrosa y no conlleva en sí misma un beneficio terapéutico. Los avances tecnológicos han permitido mejorar la monitorización, la dosificación de los fármacos anestésicos y desarrollar nuevos dispositivos para el control de la vía aérea (VA) y sin duda, mejorar la seguridad del paciente. Desde las primeras publicaciones en los comienzos de la Anestesiología, una de las mayores preocupaciones de los anestesiólogos era cómo administrar una suficiente cantidad de anestésico que asegurara la adecuación del estado hipnótico del paciente durante el acto quirúrgico. Uno de los anestesiólogos pioneros de los inicios de la Anestesia, John Snow, manifiestó prontamente sus dudas acerca de cómo evaluaban sus colegas la profundidad anestésica mediante la respuesta del paciente a un “pinchazo”. Así para John Snow esta práctica no era válida porque repetidamente había observado que el paciente podía no responder a una agresión quirúrgica leve como la sutura de una herida, y sin embargo manifestar una respuesta intensa si se realizaba otra maniobra qirúrgica como una incisión de la pared abdominal. Este autor ya concluyó en 1858, que el estímulo que se debe aplicar al paciente debe ser supramáximo, y que la profundidad anestésica se debía evaluar con la ausencia de respuesta a dicho estímulo. Con posterioridad surgieron las ideas de la dosis, el estímulo, y la respuesta en el órgano diana, sentándose las bases para el desarrollo de métodos para medir y comparar la potencia anestésica, surgiendo así el concepto de “Concentración Alveolar Mínima o CAM”...