Del mito a la realidad: los embajadores de la Repúbica de Venecia durante el siglo XVII
En el siglo XVII la visión mítica de la República de Venecia había impregnado también a su diplomacia. Desde entonces, frente a sus homólogos procedentes de las restantes cortes europeas, sus embajadores fueron analizados desde una óptica singular. Heredera de esta consideración mítico-utópica, la h...
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| Tipo de recurso: | capítulo de libro |
| Fecha de publicación: | 2020 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad Autónoma de Madrid |
| Repositorio: | Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:repositorio.uam.es:10486/711997 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10486/711997 https://dx.doi.org/10.12795/9788447222070 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | República de Venecia Diplomacia Embajador Girolamo Giustinian Cursus honorum Patriciado Historia |
| Sumario: | En el siglo XVII la visión mítica de la República de Venecia había impregnado también a su diplomacia. Desde entonces, frente a sus homólogos procedentes de las restantes cortes europeas, sus embajadores fueron analizados desde una óptica singular. Heredera de esta consideración mítico-utópica, la historiografía nacionalista decimonónica perpetuó la apreciación de que los abnegados patricios venecianos se debían exclusivamente al bienestar de su República. No obstante, en contraposición a quienes han retratado a sus embajadores como simples actores al servicio de la Serenísima, es necesario realizar una lectura más profunda, poniendo de manifiesto la importancia que la ambición personal o el linaje tuvieron a la hora de emprender una carrera diplomática en el seiscientos. Para ello, nos apoyaremos en un ejemplo especialmente representativo, el de Girolamo Giustinian, quien ocupó las principales embajadas europeas entre 1637 y 1656. Un caso en el que el establecimiento de una ambiciosa estrategia familiar pone de manifiesto la relevancia de los intereses personales y clientelares. A ello, cabe sumar también las capacidades del individuo para progresar en el cursus honorum de la ciudad lagunar. En él, a la hora de optar a las más altas magistraturas, la formación y los méritos políticos eran fundamentales. Siendo uno de los aspectos más valorados el conocimiento del marco europeo que habían ido adquiriendo los diplomáticos a lo largo de sus misiones |
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