Solemne apertura de la Universidad Literaria de Barcelona : oración inaugural leída por el Doctor D. Alberto Pujol y Gurena

Séame pues permitido en esta solemne inauguracion académica, ante un gefe encanecido en la enseñanza, que ha dejarlo escelentes recuerdos en los tribunales y en los escaños de las Cortes: ante unos catedráticos, con una idoneidad felizmente probada, los aclama verdaderos mentores de la generación jó...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Pujol i Gurena, Albert
Tipo de recurso: libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1846
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/3301
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/3301
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Educació superior
Inauguracions de cursos acadèmics
Discursos
Universitat de Barcelona
Descripción
Sumario:Séame pues permitido en esta solemne inauguracion académica, ante un gefe encanecido en la enseñanza, que ha dejarlo escelentes recuerdos en los tribunales y en los escaños de las Cortes: ante unos catedráticos, con una idoneidad felizmente probada, los aclama verdaderos mentores de la generación jóven: ante sugetos beneméritos que han recibido solemnemente el último y mas -preeminente grado universitario, en quienes relucen las disposiciones que les exige el primer concilio de Zaragoza: ante el señor Gefe superior político y demás tan distinguidas autoridades que se desvelan en restanurar las ciencias y protegerlas; ante un ilustrado auditorio, cuya calificación y elogio rebajaría siempre su mérito; séame permitido, digo, dar una rápida ojeada al porvenir científico de España y sus venturosos efectos. Apoyaré mis lisonjeras esperanzas en 'la estudiosa juventud que puebla las escuelas si es diestramente dirigida: en la union y enlace de las ciencias que comprende Ia segunda enseñanza si se estudian independientes de todo espíritu de partido; en la latitud de conocimientos con que se enriquece cada una de las facultades mayores, si nos convencemos del utilísimo favor que les prestan las ciencias ausiliares.