Por qué no hay que temer al copago
Se entiende por copago la participación del usuario en el coste de un servicio; en este caso, un servicio sanitario. Dicha participación puede tener la forma de franquicia, un montante fijo o un determinado porcentaje del precio del servicio. El debate sobre la conveniencia y la oportunidad de los c...
| Autores: | , |
|---|---|
| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión aceptada para publicación |
| Fecha de publicación: | 2012 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Barcelona |
| Repositorio: | Dipòsit Digital de la UB |
| OAI Identifier: | oai:diposit.ub.edu:2445/53978 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/2445/53978 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Salut pública Finançament Política de despeses públiques Farmàcies Serveis farmacèutics Equipaments sanitaris Public health Funding Government spending policy Drugstores Pharmaceutical services Health facilities |
| Sumario: | Se entiende por copago la participación del usuario en el coste de un servicio; en este caso, un servicio sanitario. Dicha participación puede tener la forma de franquicia, un montante fijo o un determinado porcentaje del precio del servicio. El debate sobre la conveniencia y la oportunidad de los copagos no es nuevo. Ambos autores venimos escribiendo sobre el tema desde hace bastante tiempo1-7. La novedad es que, impulsado por la crisis económica, el debate ha trascendido los foros y revistas especializados, y ha llegado a la sociedad. Sin embargo, mientras en la sociedad la percepción generalizada es que el copago «acabará cayendo por su propio peso», los políticos de uno y otro color siguen proclamando, como hace a nos, que nunca lo implantarán. Falta de olfato, exceso de miedo, o falso paternalismo preelectoral. |
|---|