Los hornos alfareros de tradición fenicia en el valle del Guadalquivir y su perduración en época romana: aspectos tecnológicos y sociales
A principios de la Edad del Hierro se asiste en el sur de la Península Ibérica al asentamiento de colonos procedentes del Mediterráneo Oriental. Con ellos llegan también novedades tecnológicas, como el torno de alfarero o los hornos de tiro vertical. Ambas se difundieron rápidamente entre la poblaci...
| Autores: | , |
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| Tipo de documento: | artigo |
| Estado: | Versão publicada |
| Data de publicação: | 2012 |
| País: | España |
| Recursos: | Universidad de Sevilla (US) |
| Repositório: | idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla |
| OAI Identifier: | oai:idus.us.es:11441/12765 |
| Acesso em linha: | http://institucional.us.es/revistas/spal/21/art_1.pdf http://hdl.handle.net/11441/12765 |
| Access Level: | Acceso aberto |
| Palavra-chave: | Alfarería Hornos Tecnología Púnicos Romanización Valle del Guadalquivir Topferhandwerk Topferofen Technologie Punisch Romanisierung Tal des Guadalquivir |
| Resumo: | A principios de la Edad del Hierro se asiste en el sur de la Península Ibérica al asentamiento de colonos procedentes del Mediterráneo Oriental. Con ellos llegan también novedades tecnológicas, como el torno de alfarero o los hornos de tiro vertical. Ambas se difundieron rápidamente entre la población local, dada la resistencia del producto final y su adaptabilidad a distintas funciones. A la vajilla tradicional a mano se suma ahora un nuevo repertorio de mesa, almacenamiento y transporte heredero tecnológica, formal y estéticamente de la tradición oriental. En el siglo V a.C. el torno y los hornos de tiro vertical se encontraban ya plenamente integrados entre los habitantes del valle del Guadalquivir. Desde un punto de vista socioeconómico se había pasado del modo de producción doméstico, característico de las comunidades aldeanas de finales de la Edad del Bronce, a un modo de producción artesanal, propio de una sociedad jerarquizada. Paralelamente, el repertorio cerámico había superado ya el proceso de hibridación formal y estaba perfectamente adaptada a las necesidades de la población: consumo, transporte, almacenamiento y cocina. Con la conquista romana se introdujeron nuevos recipientes y algunas novedades gastronómicas que afectaron paulatinamente a la vajilla de mesa y a la cerámica de cocina. Sin embargo, las técnicas de fabricación y la estructura de los hornos se mantuvieron inalteradas en esta región incluso después de que buena parte de estos talleres pasaran a manos de inmigrantes itálicos. Los cambios que introdujo Augusto y el inicio Imperio afectaron a la propiedad, la ubicación y las dimensiones de los talleres (modo de producción esclavista), pero no a los aspectos técnicos de la producción, que se encontraban aún en manos de artesanos indígenas, herederos y transmisores de esta tradición alfarera. |
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