Ser universitario: Lección inaugural: Curso académico 2002-2003
Soy historiador y se me permitirá por eso, seguramente, que empiece por la historia: vamos a hablar de una institución vieja, nacida en el siglo XIII, cuando las sociedades occidentales eran sociedades orgánicas. En los países afectados por los regímenes autoritarios conservadores que ha habido en e...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 2002 |
| País: | España |
| Institución: | Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) |
| Repositorio: | DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC |
| OAI Identifier: | oai:digital.csic.es:10261/16998 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10261/16998 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Universidad Alumnado Docencia Estudio |
| Sumario: | Soy historiador y se me permitirá por eso, seguramente, que empiece por la historia: vamos a hablar de una institución vieja, nacida en el siglo XIII, cuando las sociedades occidentales eran sociedades orgánicas. En los países afectados por los regímenes autoritarios conservadores que ha habido en el siglo XX, la expresión “sociedad orgánica” suscita todo género de reservas; en algunos de esos regímenes, se intentó definir el sistema político -que era en realidad un régimen de carácter dictatorial- como una democracia “orgánica”, “corporativa”, y eso explica que se desarrollara una sensibilidad contraria a esos adjetivos. Pero lo cierto es que, hasta la Revolución liberal, que tuvo lugar a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX en todo el mundo occidental, la sociedad misma era corporativa, orgánica. Ello obedecía a una filosofía social perfectamente defendible y ajustada a la realidad, según la cual el comportamiento social no es una suma de individuos, sino una suma de personas organizadas en funciones que desempeñan grupos definidos; grupos que por tanto están, suelen estar y deben estar institucionalizados. Es decir: la sociedad se compone de órganos, a su vez compuestos por personas, sin que haya una relación directa entre cada persona y la sociedad, sino mediada por los órganos en los cuales actúa cada persona. En este mundo nació la Universidad y no puede decirse que fuera ajena a él. La Universidad fue, precisamente, uno de los “órganos” derivados de esa concepción de la sociedad. |
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