Murallas urbanas de época romana en Hispania (siglos I a.C. – V d.C.)

La investigación sobre murallas romanas en la península ibérica ha experimento un notable avance en las últimas décadas, que permite definir las características edilicias de dichas obras entre el periodo de Augusto y el final de la Romanidad. El análisis de los datos arqueológicos permite desechar l...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Fernández Ochoa, Carmen, Morillo Cerdán, Ángel
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2022
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/110190
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/110190
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:94(460).013
623.2
Hispania
Murallas romanas
Augusto
Tetrarquía
Humanidades
55 Historia
Descripción
Sumario:La investigación sobre murallas romanas en la península ibérica ha experimento un notable avance en las últimas décadas, que permite definir las características edilicias de dichas obras entre el periodo de Augusto y el final de la Romanidad. El análisis de los datos arqueológicos permite desechar la hipótesis que apuntaba una supuesta actuación general de amurallamiento en época de Augusto. Durante las últimas décadas, la excavación de los recintos de algunas ciudades hispanas, considerados tradicionalmente como del periodo augusteo, ha permitido retrotraer su erección al siglo I a. C. Son obras con rasgos tipológicos y constructivos diferentes a las del periodo republicano anterior, pero también a los de los conjuntos augusteos, en los que se impone el empleo de opus caementicium para el núcleo de la muralla. La actividad constructiva se prolonga hasta mediados del siglo I d. C., e incluso hasta época flavia. A partir del último tercio del siglo III d. C., Hispania se vio inmersa en un nuevo proceso de refortificación. En las nuevas murallas urbanas se aplican las novedades más avanzadas en diseños defensivos de origen militar: torres ultrasemicirculares o cuadradas proyectadas fuera de la línea de la muralla, lienzos de 4 a 7 m de anchura para facilitar la movilidad de los defensores y el empleo de artillería, además de una mayor altura de las cortinas murarias (10-12 m) y un acortamiento de distancias entre las torres. El aspecto de las nuevas obras será completamente diferente a las de época anterior. A comienzos del siglo V parece tener lugar un segundo momento de actuación, restringido en este caso a algunas ciudades.