Iglesia y navarrismo (1902-1913): La dimisión del obispo López de Mendoza

Uno de los asuntos pendientes de la revolución liberal en España fue la creación de un marco político dentro del cual la legitimidad conquistada, según la expresión de Romero Robledo, se transformara en una legalidad común, por todos aceptada, acabando con la conjura, el retraimiento y la insurrecci...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Robles Muñoz, Cristóbal
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1988
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/17072
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/17072
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Historia
España
Iglesia
Política
Siglo XX
Descripción
Sumario:Uno de los asuntos pendientes de la revolución liberal en España fue la creación de un marco político dentro del cual la legitimidad conquistada, según la expresión de Romero Robledo, se transformara en una legalidad común, por todos aceptada, acabando con la conjura, el retraimiento y la insurrección como método único para acceder al poder. Una condición imprescindible era integrar a la Iglesia, que tenía una actitud hostil ante un sistema político que impuso reformas en la organización eclesiástica, las cuales permanecieron en la memoria de la Iglesia como actos de persecución, que habían dado lugar a jornadas de martirio. Esto suponía una ruptura profunda en la urdimbre emocional de una nación -la España nación común, donde se superan los residuos medievales de los antiguos reinos en un Estado unitario, nación encarnada en las clases ascendentes, sujetos del nuevo poder, surgido de la revolución. De una Iglesia protegida se pasaba una Iglesia víctima, de la totalidad católica a la totalidad liberal, que incluía en su seno la autonomía de la razón y la tolerancia como consecuencia política inevitable. Un estado configurado conforme a los postulados del liberalismo no podía ser policía moral y coercitivo de las creencias, sin violar la conciencia. La libertad de conciencia era el desencadenante de todas las demás que conformaban las instituciones liberales.