Predicción del riesgo tromboembólico venoso en pacientes con linfoma no Hodgkin. Determinación de biomarcadores plasmáticos
Introducción: La asociación entre la enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) y el cáncer es conocida, y puede tener consecuencias fatales para los pacientes. La segunda neoplasia oncohematológica más trombogénica es el linfoma no Hodgkin (LNH). A pesar de que se dispone de tratamiento preventivo de...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | tesis doctoral |
| Fecha de publicación: | 2021 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Alcalá (UAH) |
| Repositorio: | e_Buah Biblioteca Digital Universidad de Alcalá |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:ebuah.uah.es:10017/54487 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10017/54487 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Hematología Trombosis Medicina Medicine |
| Sumario: | Introducción: La asociación entre la enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) y el cáncer es conocida, y puede tener consecuencias fatales para los pacientes. La segunda neoplasia oncohematológica más trombogénica es el linfoma no Hodgkin (LNH). A pesar de que se dispone de tratamiento preventivo de la ETEV mediante la prescripción de anticoagulantes, su uso no está recomendado de forma rutinaria en los pacientes oncológicos, debido al riesgo hemorrágico que comporta. Las escalas predictivas de riesgo trombótico, como la de Khorana, tratan de identificar a los pacientes con mayor riesgo trombogénico, que se beneficiarían de dicha terapia, pero no son capaces de anticiparlos de forma efectiva. De ahí que el objetivo principal de este trabajo fuera la mejora de la estimación del riesgo trombótico en esos enfermos. Material y métodos: Estudio observacional en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Ramón y Cajal entre 2011 y 2016, con recogida de datos prospectivos durante dos años de pacientes recién diagnosticados de LNH previo al inicio del tratamiento oncológico, y análisis retrospectivo posterior. También se les comparó por subgrupos de ETEV o no ETEV. Y se analizaron biomarcadores plasmáticos relacionados con la fibrinólisis, el riesgo hemorrágico y la inflamación, incluyendo a su vez una comparación con un grupo de controles sanos para identificar los valores patológicos de forma más certera. Resultados: Se recogieron a 66 enfermos, de los cuales 60 cumplían los criterios de inclusión, además de 64 controles sanos. La edad media de los pacientes fue de 65 ± 14 años, mientras que la de controles sanos fue de 39 ± 14 años No obstante, ambas poblaciones presentaron una distribución por sexos, raza e índice de masa corporal muy similares donde el porcentaje de mujeres era algo superior al de varones (53 %), la raza era principalmente caucásica (97 %) y el rango de IMC se situaba entre la normalidad y el sobrepeso. La calidad de vida se vio afectada en un 43 % de los individuos, aunque su comorbilidad global era alta (85 %). Los principales factores de riesgo cardiovascular fueron la hipertensión (40 %), el tabaquismo activo (32 %) y la dislipemia (25 %). El 38 % de los LNH debutaron con tumoración palpable. La histología predominante entre los LNH fue de bajo grado (60%) y los subtipos histológicos más frecuentes fueron el folicular (30 %) y los linfomas B difusos de células gigantes (23 %). El 70 % de los enfermos se encontraban en estadios avanzados III-IV y la mayoría de ellos recibió el régimen quimioterápico conocido como R-CHOP (64 %). Las transfusiones (17 %) y los estimuladores de colonias (15 %) fueron las terapias de soporte trombogénicas más extendidas. Se detectaron 10 trombosis entre los pacientes, lo que significó una incidencia acumulada del 17 %. Paralelamente, la mortalidad global se situó en el 22 %. A pesar de ello, la escala de Khorana solo clasificó al 5% de los pacientes como de riesgo trombótico elevado, anticipando tan solo a un 11% de los eventos trombóticos ocurridos. Los análisis de laboratorio mostraron alteraciones de la capacidad fibrinolítica mediada por tPA exógeno, sobre un coágulo de fibrina en presencia del plasma de los LNH (71,2 ± 12,8 %) frente al de los controles sanos (81,1 ± 4,9 %). De forma paralela, los plasmas de los pacientes mostraron niveles elevados de los inhibidores de los activadores del plasminógeno TAFIa/ai (31,8 ± 19,5 ng/ml; p < 0,001) y PAI-1 (38,7 ± 35,6 ng/ml; p = 0,05), aunque también se encontraba elevado el TFPI total, inhibidor del factor tisular, relacionado con la inhibición de la coagulación (84,4 ± 27,2 ng/ml; p = 0,001). Adicionalmente, se observó como los niveles de los nitritos en plasma fueron superiores a los de controles sanos (730,3 ± 508,9 ng/ml vs. 461,9 ± 219,3 ng/ml respectivamente; p < 0.001). Una comparativa directa entre el grupo de pacientes que desarrolló ETEV y los que no lo hicieron, demuestra como los que presentaron trombosis mostraron una mayor mortalidad (77% frente al 12%). Tras un análisis regresivo del riesgo trombótico y ajustar los puntos de corte a la población estudiada, se encontraron dos biomarcadores que podrían mejorar la predicción de la escala de Khorana: la PCR > 24,5 mg/L (HR = 8,36; VPP = 36,8 %) y los nitritos > 890 ng/ml (HR = 21,83; VPP = 44,4 %). Como se puede observar, el poder predictivo de estos parámetros, mejoró significativamente la identificación del riesgo trombótico, pero su asociación a la escala de Khorana no logró mejorar significativamente el VPP de la escala original (33,3 %) obteniendo valores muy similares (33 % y 29,6 % respectivamente). No obstante su asociación si fue capaz de anticipar un 20% y un 70 % más de pacientes que desarrollarían ETEV. Conclusiones: La colección de pacientes con LNH recién diagnosticado, antes de comenzar cualquier tratamiento antitumoral, reprodujo las características de poblaciones similares en España y Europa, incluyendo el mayor desarrollo de ETEV en los primeros seis meses de la enfermedad. El plasma de los pacientes analizados muestra una alteración de la capacidad fibrinolítica, una elevación de niveles de inhibidores de la fibrinólisis y de sustancias proinflamatorias, como la PCR y los nitritos que fueron capaces de discriminar mejor que la escala de Khorana, a los enfermos que desarrollarían ETEV. |
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