“Experto en letras antiguas busca empleo”. El papel de los archiveros en la organización del patrimonio documental de la aristocracia española (1750-1850). Una aproximación a sus fuentes y posibilidades de estudio

Los siglos XVIII y XIX fueron para España una época de profundos cambios jurídico-administrativos y socioeconómicos, cuando los cimientos de la elite tradicional de poder fueron removidos y sus fondos escrutados, con el fin de recordar ancestros, desempolvar las gestas de la Casa, acreditar derechos...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gómez Vozmediano, Miguel Fernando
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2015
País:España
Institución:Universidad de Castilla-La Mancha
Repositorio:RUIdeRA. Repositorio Institucional de la UCLM
OAI Identifier:oai:ruidera.uclm.es:10578/41199
Acceso en línea:https://DOI.ORG/10.5209/REV_CHMO.2015.V40.49171
https://revistas.ucm.es/index.php/CHMO/article/view/49171/45835
https://hdl.handle.net/10578/41199
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Abolición señorial
Archiveros
Archivo
Cultura escrita
España
Ilustración
Liberalismo
Nobleza
Descripción
Sumario:Los siglos XVIII y XIX fueron para España una época de profundos cambios jurídico-administrativos y socioeconómicos, cuando los cimientos de la elite tradicional de poder fueron removidos y sus fondos escrutados, con el fin de recordar ancestros, desempolvar las gestas de la Casa, acreditar derechos, justificar propiedades o exhumar documentos señeros para la historia de España. Sin embargo, también coincidieron con la mayor concentración de títulos nobiliarios de su historia y la necesidad imperiosa de verse obligados a revisar el rico acervo documental atesorado por la aristocracia durante generaciones. En el contexto de este proceso de confluencia de fortunas y abolición de los derechos señoriales, el despliegue realizado por los archiveros, paleógrafos y eruditos fue fundamental, al confiárseles el arreglo de sus fondos, labor que llevaba pareja su organización, expurgo, ordenación, descripción, copia de los instrumentos más valiosos y reinstalación en sus palacios urbanos o de la Corte. Los archivos de los títulos del Reino trascienden con mucho el mero el concepto de arsenal del pasado y de los derechos de los linajes que comprende, no sólo por los cargos y responsabilidades públicos de relevancia que desempeñaron sus titulares, sino también por la magnitud de los testimonios documentales procedentes de sus dominios y señoríos, además de los documentos oficiales y colecciones que atesoraron generación tras generación.Pues bien, gracias a la minuciosa identificación personal y profesional de los archiveros y responsables de la documentación histórica, genealógica, contable y judicial amasada durante generaciones y todavía en manos de sus titulares, podemos precisar mejor que nunca su formación jurídica y los requisitos que se les exigían, desde el prisma profesional (formación jurídica y archivística, inteligencia y eficacia, conocimientos paleográficos y de idiomas,) y personal (fidelidad a toda prueba, adscripción a alguna de las sagas de servidores de la Casa). Nos sorprende la relativa homogeneidad de su extracción social: la minoría son gentes de Iglesia, pero menudean los vástagos de funcionarios de la alta administración y de antiguos escribanos; ahora comprobamos que simultanean otros cargos en la administración nobiliaria (secretarios, contadores, administradores de rentas periféricas) o estatal (archivos de Hacienda, del Tribunal de las Órdenes o de magistraturas, así como los de Simancas y Cámara de Comptos de Navarra). En Un apéndice final analizamos 55 Casas nobiliarias y 105 archiveros para la centuria que abarca este estudio (1750-1850).